lunes, 15 de enero de 2018

LUNES DE LA 2 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

I Samuel 15, 16-23
Salmo 49: Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios
Marcos 2,18-22

1 Samuel 15,16-23

En aquellos días, Samuel dijo a Saúl:
— Déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche.
Contestó Saúl:
— Dímelo.
Samuel dijo:
— Aunque te creías pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel. El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba?
Saúl replicó:
— ¡Pero si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traído a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. Si la tropa tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor tu Dios en Guilgal".
Samuel contestó:
— ¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que grasa de carneros. Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza hoy como rey".

Salmo 49: Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa
ni un cabrito de tus rebaños.
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandamientos?
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: "Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?" Jesús les contestó: "¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán". Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos".

HOMILÍAS DE ESTE DÍA:
Abrid el corazón a la novedad el Espíritu Santo  

sábado, 13 de enero de 2018

Cómo adaptar el lenguaje de hoy a la evangelización


Cómo llevar el mensaje del Evangelio a los alejados y a los jóvenes con un lenguaje que entiendan y de una manera que sea capaz de llamarles la atención. Esta es una cuestión muy común a la que evangelizadores y catequistas se enfrentan de manera constante en una sociedad en constante cambio y ya secularizada, que ya no entiende el lenguaje religioso.

El papa Francisco habla del anuncio de la Palabra que se da en la catequesis aunque destacando igualmente la necesidad de una “adecuada ambientación y una atractiva motivación”. Es precisamente aquí donde pretende arrojar luz el sacerdote Manuel María Bru, doctor en Periodismo, presidente de la Fundación Crónica Blanca y profesor en varias universidades.

En su nuevo libro Asombro y empatía (Ciudad Nueva) ofrece “dos claves para renovar el lenguaje de la evangelización y de la catequesis”. El libro ofrece algunas claves para una nueva evangelización cada vez más urgente.

La importancia del "asombro"

En primer lugar, Bru destaca la importancia del “asombro” en la evangelización, un lenguaje que lleve a recuperar “una verdadera catequesis de la experiencia, de iniciación y de conversión cristianas”.

Esta experiencia lleva a superar “una catequesis meramente doctrinal” que no entienden los que no han tenido la experiencia religiosa del asombro. Pero también debe ir más allá de aquella catequesis que para intentar conectar con el joven o el alejado no abre “una puerta a la experiencia del asombro ante Dios y de la conversión e Él”. “Sólo es capaz de contagiar el asombro quien vive del asombro”, explica el autor.

Sin empatía la evangelización no cala

No menos importante que el asombro es la empatía, la forma de presentarse ante el otro para anunciar el Evangelio. No sólo es ofrecer esta Buena Nueva sino cómo ofrecerla. Es por ello por lo que el papa Francisco habla de que es “bueno que puedan vernos como “alegres mensajeros”.

Es importante tener un lenguaje y una forma de transmitir que “conecte” con una sociedad que el autor define como “la cultura débil del tiempo posmoderno, de la sociedad de la información y, entre otras muchas cosas, líquida y desvinculada".

Un cambio en el lenguaje y en el enfoque

Atendiendo a esta cultura de hoy, la evangelización y sobre todo la catequesis necesitan un formato diferente al que se ha llevado a cabo durante décadas. El lenguaje religioso y el lenguaje de hoy necesitan cambiar los verbos. Hay que pasar de explicar, entender y aprender a otros “más adecuados a la naturaleza misma de la catequesis”.

Estos son los verbos a utilizar hoy que propone este libro:

1. Provocar e inquietarse

En primer lugar el catequista o cualquier cristiano tienen que “provocar” interrogantes e inquietudes vitales propias del anhelo religioso en el catecúmeno o en el alejado. La respuesta deseable por parte del destinatario de este mensaje sería el “inquietarse” ante una provocación que despierta una dimensión latente en este catecúmeno. Sin este paso, “difícilmente pueden darse los siguientes, menos aún si el planteamiento sigue siendo el de enseñar/aprender, pues, como expresa la parábola del sembrador, la semilla caería en piedra, no entraría en la entraña vital del evangelizado, y resbalaría”.

2. Promover y acoger

En este proceso catequético se pretende de manera paulatina “promover” una experiencia de Dios en la vida de la persona. En este caso, el catequista en particular y la comunidad cristiana en general tienen que ayudar, empujar y alentar este movimiento paulatino que está realizando el catecúmeno y que debe hacer suyo. Por ello, no se trata tanto de enseñar como de promover ni de aprender como de acoger.

3. Asombrar y asombrarse

Esta debería ser el punto al que se debería llegar pero “no tanto como fase final del proceso, sino momentos en que el testigo es capaz de asombrar con su testimonio y el acompañado en el itinerario catequético es capaz de asombrarse”. Y es que sin asombro ante el Misterio de Dios, explica el autor, no hay verdadera experiencia religiosa y por tanto iniciación cristiana. Por todo ello, el cristiano “debería identificarse ante todo por ser un asombrado, y como tal, alguien capaz de asombrar a quienes lo rodean”.

viernes, 12 de enero de 2018

Lc 1,26-38: El consentimiento de María


El pasaje del Evangelio del IV domingo de Adviento comienza con las palabras: «Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret». Es el relato de la Anunciación.

Como de costumbre, sin embargo, nosotros debemos concentrarnos en un punto, y este punto son las palabras de María:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» 

Con estas palabras María hizo su acto de fe. Acogió a Dios en su vida, se confió a Dios. Con aquella respuesta al ángel es como si María hubiera dicho: «Heme aquí, soy como una tablilla encerada: que Dios escriba en mí todo lo que quiera». En la antigüedad se escribía en tablillas enceradas; nosotros ahora diríamos: «Soy un papel en blanco: que Dios escriba en mí todo lo que desee».

Se podría pensar que la de María fue una fe fácil. Convertirse en la madre del Mesías: ¿no era éste el sueño de toda muchacha hebrea? Pero nos equivocamos de medio a medio. Aquél fue el acto de fe más difícil de la historia. ¿A quién puede explicar María lo que ha ocurrido en ella? ¿Quién le creerá cuando diga que el niño que lleva en su seno es «obra del Espíritu Santo»?

Esto no había sucedido jamás antes de ella, ni sucederá nunca después de ella. María conocía bien lo que estaba escrito en la ley mosaica: una joven que el día de las nupcias no fuera hallada en estado de virginidad debía ser llevada ante la puerta de la casa paterna y lapidada (Cf. Dt 22,20ss). ¡María sí que conoció «el riesgo de la fe»!

La fe de María no consistió en el hecho de que dio su asentimiento a un cierto número de verdades sino en el hecho de que se fió de Dios; pronuncio su fiat a ojos cerrados, creyendo que «nada es imposible para Dios».

Consentimiento de María

En verdad María nunca dijo fiat porque no hablaba latín, ni siquiera griego. Lo que con toda probabilidad salió de sus labios es una palabra que todos conocemos y repetimos frecuentemente. Dijo «¡Amen!». Esta era la palabra con la que un hebreo expresaba su asentimiento a Dios, la plena adhesión a su plan.

María no dio su consentimiento con triste resignación, como quien dice para sí: «Si es que no se puede evitar, pues bien, que se haga la voluntad de Dios». El verbo puesto en boca de la Virgen por el evangelista (“genoito”) está en el optativo, un modo que, en griego, se utiliza para expresar gozo, deseo, impaciencia de que una determinada cosa ocurra.

El amen de María fue como el «sí» total y gozoso que la esposa dice al esposo el día de la boda. Que haya sido el momento más feliz de la vida de María lo deducimos también del hecho de que, pensando en aquel momento, ella entona poco después el Magnificat, que es todo un canto de exultación y de alegría. La fe hace felices, ¡creer es bello! Es el momento en el cual la criatura realiza el objetivo para el que ha sido creada libre e inteligente.

La fe es el secreto para hacer una verdadera Navidad; expliquemos en qué sentido. San Agustín dijo que «María concibió por fe y dio a luz por fe»; más aún, que «concibió a Cristo antes en el corazón que en el cuerpo». Nosotros no podemos imitar a María en concebir y dar a luz físicamente a Jesús; podemos y debemos, en cambio, imitarla en concebirle y darle a luz espiritualmente, mediante la fe. Creer es «concebir», es dar carne a la palabra. Lo asegura Jesús mismo diciendo que quien acoge su palabra se convierte para él en «hermano, hermana y madre» (Cf. Marcos 3,33).

Vemos por lo tanto cómo se hace para concebir y dar a luz a Cristo. Concibe a Cristo la persona que toma la decisión de cambiar de conducta, de dar un vuelco a su vida. Da a luz a Jesús la persona que, después de haber adoptado esa resolución, la traduce en acto con alguna modificación concreta y visible en su vida y en sus costumbres. Por ejemplo, si blasfemaba, ya no lo hace; si tenía una relación ilícita, la corta; se cultivaba un rencor, hace la paz; si no se acercaba nunca a los sacramentos, vuelve a ellos; si era impaciente en casa, busca mostrarse más comprensiva, y así sucesivamente.

¿Qué llevaremos de regalo este año al Niño que nace? Sería raro que hiciéramos regalos a todos, excepto al festejado. Una oración de la liturgia ortodoxa nos sugiere una idea maravillosa: «¿Qué te podemos ofrecer, oh Cristo, a cambio de que te hayas hecho hombre por nosotros? Toda criatura te da testimonio de su gratitud: los ángeles su canto, los cielos la estrella, los Magos los regalos, los pastores la adoración, la tierra una gruta, el desierto un pesebre. Pero nosotros, ¡nosotros te ofrecemos una Madre Virgen!». ¡Nosotros –esto es, la humanidad entera– te ofrecemos a María!

AUTOR: P. Raniero Cantalamessa, OFM

Cuando Dios manda hacer imágenes


Si tenemos entre nuestros familiares o amigos cercanos a algún protestante, lo más probable es que alguna vez nos haya dicho que los católicos hacemos mal en tener tantas imágenes. Es normal que, con la mejor intención del mundo pero con mucho desconocimiento de las escrituras, esta persona nos haya mostrado aquél famoso pasaje en el que Dios “prohíbe” la construcción de imágenes:

“No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen”. Éxodo 20, 4-5

Sobre este pasaje volveremos más tarde, ya que quisiéramos centrarnos en un dato curioso que los protestantes suelen pasar por alto: ¡Dios mandó hacer imágenes!

He aquí 4 ocasiones en las que Dios mandó a hacer imágenes:

1) Éxodo 25,16-22

“En el arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. También harás una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho, y en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo. El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro, y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa. Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella. Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo, y desde allí desde el espacio que está en medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que se las transmitas a los israelitas”.

2) Números 21,8-9

“Y el Señor le dijo: ‘Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado’. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado”.

3) 1 Reyes 6, 23-27

“En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura. Las alas de primer querubín medían dos metros y medio cada una, de manera que había cinco metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra. El segundo querubín medía también cinco metros; los dos querubines tenían la misma dimensión y la misma forma: uno y otro medían cinco metros de altura. Salomón puso los querubines en medio del recinto interior. Estos tenían las alas desplegadas: un ala del primer querubín tocaba el muro y un ala del segundo tocaba el muro opuesto; y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban una con otra”.

4) 1 Reyes 7,28-30

“Estaban hechos de la siguiente manera: tenían unos paneles encuadrados en un armazón; sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve. Cada soporte tenía cuatro ruedas de bronce, con ejes también de bronce, y refuerzos en sus cuatro patas. Estos refuerzos estaban fundidos debajo de los recipientes de agua, sobre el lado opuesto a los bajorrelieves”.

Entonces… ¿qué hay del pasaje de Éxodo 20,4-5? Dicen que un texto fuera de contexto es un pretexto. Así que analicemos el contexto de ese pasaje.

En primer lugar notemos que esta supuesta prohibición está en el capítulo 20 de Éxodo; sin embargo, 5 capítulos después vemos a Dios mandando a construir querubines de oro. ¿Se dieron cuenta?

El mismo Dios que en un principio supuestamente prohibió construir imágenes de lo que hay “arriba en el cielo” ahora manda a hacer estatuas de querubines, criaturas del cielo. Eso se debe a que cuando Dios en un principio prohíbe lo de las imágenes, lo hace con un fin: Él conocía que el pueblo al que se dirigía podría construir una imagen y decir ‘esta imagen es mi dios’. De hecho, eso ocurrió con Israel; construyeron un becerro de oro para adorarlo y dijeron ‘Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto‘. (Éxodo 35, 4). ¡Qué terrible!

En cambio, las imágenes que Dios mandó construir, así como las imágenes que los católicos usamos en nuestras Iglesias, sirven para el culto pero nunca serán consideradas dioses. Hasta la imagen más hermosa de nuestro Señor siempre será una representación y nunca Dios mismo.

jueves, 11 de enero de 2018

VIERNES DE LA 1 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 8, 4-22a
Salmo 88: Cantaré eternamente 
tus misericordias, Señor
Marcos 2,1-12

1 Samuel 8,4-7.10-22a

En aquellos días, los ancianos de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá. Le dijeron: "Mira, tú eres ya viejo, y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como se hace en todas las naciones. A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor. El Señor le respondió: "Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey". Samuel comunicó la palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: "Estos son los derechos del rey que os regirá: A vuestros hijos los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería, y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamento y de pertrechos para sus carros. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y los mejores olivares, os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas, os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, y a vuestros mejores burros y bueyes, se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. ¡Y vosotros mismos seréis sus esclavos! Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá".El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: "No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos nosotros como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en nuestra guerra". Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor. El Señor le respondió: "Hazles caso y nómbrales un rey".

Salmo 88: Cantaré eternamente 
tus misericordias, Señor

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, ¡oh Señor!, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo.
R. Cantaré eternamente 
tus misericordias, Señor

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel, nuestro rey.
R. Cantaré eternamente 
tus misericordias, Señor

Marcos 2,1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaúm, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. El les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
— Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: "¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?"
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
— ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico: Tus pecados quedan perdonados, o decirle: Levántate, coge la camilla y echa a andar? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados..., entonces le dijo al paralítico: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo:
— Nunca hemos visto una cosa igual.

HIJOS DE DIOS



Gál 3,26-29: Todos sois hijos de Dios
por la fe en Cristo Jesús
Jn 1,1-12: A cuantos la recibieron
les da el poder de ser hijo de Dios
si creen en su nombre
Jn 11,45-57: Para reunir a los hijos de Dios dispersos
1 Jn 3,1-2: ¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios (...)
desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Lc 20,27-38: Son hijos de Dios
porque participan en la resurrección
Mt 5,1-12: Dichosos los que trabajan por la paz
porque ellos se llamarán hijos de Dios
Mt 5,43-48: Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo
Rm 8,8-14: El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu
para dar testimonio de que somos hijos de Dios
Rm 8,19: La creación espera expectante
la plena manifestación de los hijos de Dios
Rm 9,25-33: Serán llamados hijos del Dios viviente
Salmo 81: Aunque seáis dioses, e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre

Francisco (Papa):
Somos hijos, no esclavos


Marcos 1,40-45: Curación de un leproso

Marcos 1,40-45 (Cf. Mateo 8,2-4; Lucas 5,12-16)
Jueves de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

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El sentido del tacto va más alla de la piel
Exégesis y comentario 

Evangelio en imágenes:

Lc 5,12-16: Curación de un leproso

Lc 5,12-16 (Cf. Mateo 8,2-4; Marcos 1,40-45)

5:12 Mientras Jesús estaba en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, se postró ante él y le rogó: "Señor, si quieres, puedes purificarme".
5:13 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al instante la lepra desapareció.
5:14 Él le ordenó que no se lo dijera a nadie, pero añadió: "Ve a presentarte al sacerdote, y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés,
44 para que les sirva de testimonio".
5:15 Su fama se extendía cada vez más y acudían grandes multitudes para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades.
5:16 Pero él se retiraba a lugares desiertos para orar.

JUEVES DE LA PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 4,1-11
Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia
Marcos 1,40-45

1 Samuel 4,1-11

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia

Ahora nos rechazas y nos avergüenzas,
y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
nos haces retroceder ante el enemigo,
y nuestro adversario nos saquea.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Nos haces el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean.
Nos has hecho el refrán de los gentiles,
nos hacen muecas las naciones.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Despierta, Señor, ¿por qué duermes?;
levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Marcos 1,40-45

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

miércoles, 10 de enero de 2018

¿Se puede celebrar la Misa en casa?

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Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

1 Samuel 3,1-10.19-20
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Marcos 1,29-39

1 Samuel 3,1-10.19-20

En aquellos días, el pequeño Samuel servía en templo del Señor bajo la vigilancia de Elí. Por aquellos días las palabras del Señor eran raras y no eran frecuentes las visiones. Un día estaba Elí acostado en su habitación; se le iba apagando la vista y casi no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel y él respondió: "Aquí estoy. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy; vengo porque me has llamado". Respondió Elí: "No te he llamado; vuelve a acostarte. Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. El se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, vengo porque me has llamado". Respondió Elí: "No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte".Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy; vengo porque me has llamado".Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho y dijo a Samuel: "Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: Habla Señor, que tu siervo te escucha". Samuel fue y se acostó en su sitio.El Señor se presentó y le llamó como antes: "¡Samuel, Samuel!" El respondió: "Habla, Señor, que tu sirvo te escucha".Samuel crecía, Dios estaba con él, y ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor:
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras
que se extravían con engaños.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy".
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Como está escrito en mi libro:
"Para hacer tu voluntad".
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Marcos 1,29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: "Todo el mundo te busca". El les respondió: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido". Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

martes, 9 de enero de 2018

Marcos 1,21-28: "Enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún"

Marcos 1,21-28
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año III

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

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Las 3 características que dan autoridad al sacerdote: las explicó el Papa Francisco en misa

Marcos 1,21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Las 3 características que dan autoridad al sacerdote,
por el papa Francisco

El papa Francisco, en la misa matinal en la residencia Santa Marta, explicó las 3 características sobre las que se construye la autoridad de un sacerdote. Se trata de:

- la emoción
- la cercanía
- y la coherencia

En la sinagoga de Cafarnaún, la gente que escuchaba a Jesús se quedaban asombrados porque enseñaba "con autoridad", explica el Evangelio de Marcos. No eran enseñanzas desde cátedras alejadas de la gente, dice el Papa.

Autoridad al acercarse a la gente

La enseñanza de Jesús “provocaba el estupor de la gente, movía sus corazones”, “Jesús tenía autoridad porque se acercaba a la gente”, señaló el Pontífice. “Debido a que era cercano, entendía; y también podía acoger, curar y enseñar con cercanía. Aquello que a un pastor da autoridad, o que despierta en él la autoridad que le ha dado el Padre, es la cercanía, la cercanía a Dios en la oración y la cercanía a la gente”.

Capacidad de conmoverse

Francisco recordó que “el pastor apartado de la gente no llega al pueblo con el mensaje. Cercanía. Esa doble cercanía (a Dios y a la gente). Esa es la unción del pastor que se conmueve ante el don de Dios en la oración, y que se puede conmover ante los pecadores, ante los problemas, ante las enfermedades de la gente: permite al pastor conmoverse”.

En la época de Jesús, los escribas, los doctores de la ley, habían perdido la capacidad de conmoverse porque “no estaban cerca ni de la gente ni de Dios”. Como consecuencia, habían perdido la coherencia de vida. El Papa señaló que eso es lo que Jesús advirtió cuando decía a la gente: “Haced lo que dicen, pero no lo que hacen”.

Contra la doble vida

En este sentido, Francisco advirtió contra la doble vida. “Es terrible ver a pastores con doble vida: es una herida en la Iglesia. Pastores que han perdido la autoridad y que siguen adelante con esta doble vida”.

“Jesús es muy duro con los que llevan una doble vida. Además de decir a la gente que les escuche pero que no hagan lo que hacen, ¿qué más dice? Les dice: ‘Sois sepulcros blanqueados’, es decir, bellos en la doctrina, por fuera, pero podridos por dentro. Este es el fin del pastor que no tiene cercanía con Dios en la oración, y con la gente en la compasión”.

A pesar de estas duras palabras, el Papa también tuvo un mensaje de esperanza: “Yo diría a los pastores que han vivido la vida separados de Dios y del pueblo, de la gente: ‘A pesar de todo, no perdáis la esperanza. Siempre existe una posibilidad’”.

La autoridad procede de Dios y la da Jesús

“La autoridad es un regalo de Dios. Sólo procede de Él y Jesús la da a los suyos. Autoridad en el hablar, que procede de la cercanía con Dios y con la gente, siempre juntos. Autoridad y coherencia, nada de doble vida. Y si un pastor pierde esa autoridad, que al menos no pierda la esperanza: siempre hay tiempo de acercarse y de revestirse de autoridad”, concluyó.

MARTES DE LA 1 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I

Hebreos 2,5-12
Salmo 8: Diste a tu Hijo el mando 
sobre las obras de tus manos
Marcos 1,21-28

Hebreos 2,5-12

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras: «¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que mires por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies.» En efecto, puesto a someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que todo le esté sometido. Al que Dios habla hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.»

Salmo 8,2a.5.6-7.8-9
R. Diste a tu Hijo el mando 
sobre las obras de tus manos

¡Señor, dueño nuestro,
qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?
R. Diste a tu Hijo el mando 
sobre las obras de tus manos

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
R. Diste a tu Hijo el mando 
sobre las obras de tus manos

Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
R. Diste a tu Hijo el mando 
sobre las obras de tus manos

Marcos 1,21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

lunes, 8 de enero de 2018

EL BAUTISMO EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS

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El lugar donde Juan Bautista bautizó a Jesús


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Mateo 3,13-17: Bautismo de Jesús

Mateo 3,13-17 (Cf. Mc 1,9-11; Lc 3,21-22)
Bautismo del Señor A

Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
por M. Dolors Gaja, MN  

Lucas 3:15-16,21-22: Bautismo de Jesús

Lucas 3:15-16,21-22 (Cf. Mt 3,3-17; Mc 1,9-11)
Bautismo del Señor, ciclo C

3:15 Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,
3:16 él tomó la palabra y les dijo a todos: "Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
3:21 Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo
3:22 y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección"

SOBRE EL MISMO TEMA:
Historia de la fiesta del Bautismo de Jesús,
La maravilla de la gracia de Dios (Tito 2:11-14;3:4-7)
Ponerse en las manos de Dios
No guardemos al Dios-hecho-hombre en la caja de los adornos navideños
En la fila como uno más
Por la acción del Espíritu  

Mc 1,9-11: El bautismo de Jesús

Mc 1,9-11 (Cf. Mt 3,13-17; Lc 3,21-22)

1:9 En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
1:10 Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma;
1:11 y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección".

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 1,1-8
Salmo 115: Te ofreceré, 
Señor, un sacrificio de alabanza
Marcos 1, 14-20

1 Samuel 1,1-8

Había un hombre sufita oriundo de Ramá, en la serranía de Efraím, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Finés.Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?"

Salmo 115: Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Marcos 1,14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

viernes, 5 de enero de 2018

50 años de la Jornada Mundial de la Paz (1968-2018)


Una de las iniciativas más nobles del papa Pablo VI fue la celebración del Día de la Paz, dos años después de la clausura del Concilio Vaticano II y del Novus Ordo de la reforma litúrgica que movió la Solemnidad de la Madre de Dios del 11 de octubre (decretado por Pío XI en 1931 para conmemorar la proclamación del dogma de la maternidad divina de María durante el Concilio de Éfeso en el 431 dC.) al 1 de enero.

Pablo VI reconoció en este misterio la oportunidad para hablar de la paz. Lejos de una celebración distinta a la del 1 de enero, el Papa quiso echar mano de esta solemnidad para "su luz de bondad, de sabiduría y de esperanza sobre la imploración, la meditación, la promoción del grande y deseado don de la paz de que el mundo tiene tanta necesidad". (Primer mensaje de la Jornada Mundial por la Paz, 1 de enero de 1968).

Ese lejano 1968 se inauguraba con la convulsión de la guerra en Indochina y las tensiones raciales; la época de cambios despuntaba hacia los movimientos sociales en muchas partes del mundo, de organizaciones estudiantiles que, como en México, fueron duramente reprimidas hasta el derramamiento violento de sangre.

Pablo VI echaba mano del santo de la paz, Juan XXIII. La Jornada tenía inspiración en la gran Encíclica Pacem in Terris. Quería promover una verdadera educación por la paz sin asentir en los espejismos de insidias pacifistas "que adormecen al adversario o debilita en los espíritus el sentido de la justicia, del deber y del sacrificio, es preciso suscitar en los hombres de nuestro tiempo y de las generaciones futuras el sentido y el amor de la Paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor".

El ideal de Pablo VI era hacer del 1 de enero anual una Jornada solemne con iniciativas e "ideas originales y poderosas" para su desarrollo. En el primer mensaje de 1968 se puede llegar a percibir esa vibrante fe que iba de la mano con la de las notables transformaciones del Concilio Vaticano II y con la esperanza de una Iglesia, madre y maestra, en diálogo con el mundo.

En uno de los párrafos más notables se lee: "Podemos tener un arma singular para la Paz, la oración, con sus maravillosas energías de tonificación moral y de impetración de trascendentes factores divinos de innovaciones espirituales y políticas; y con la posibilidad que ella ofrece a cada uno para examinarse individualmente y sinceramente acerca de las raíces del rencor y de la violencia que pudieran encontrarse en el corazón de cada uno".

A cincuenta años, desde el gran Paulo VI hasta Francisco, la dinámica de este 1 de enero es la misma, siempre con renovada esperanza. Porque como en aquel mundo convulso de 1968, la tarea no es permanecer en silencio sino para que en cada cristiano se note a un agente "operador de la paz" que no se queda en reduccionismos.

Retumba en gobernantes y responsables de los pueblos, en líderes y quienes llevan la grave responsabilidad del destino de las naciones. Operadores de la paz como la que ofreció Cristo a sus discípulos para anunciar y denunciar. "No puede estar basada sobre una falsa retórica de palabras, bien recibidas porque responden a las profundas y genuinas aspiraciones de los hombres, pero que pueden también servir y han servido a veces, por desgracia, para esconder el vacío del verdadero espíritu y de reales intenciones de paz, si no directamente para cubrir sentimientos y acciones de prepotencia o intereses de parte".

Urge la paz en muchas partes y de diversas formas. El papa Francisco recuerda cómo Paulo VI quiso hacer de esta solemnidad un cauce para el desarrollo humano. Para el mundo fragmentado, recuerda Francisco, la violencia no es la vía; por el contrario, los nuevos retos exigen de los cristianos esa "resistencia pacífica" para vencer el mal que parece implacable en muchas zonas del mundo.

La "no violencia activa (como) un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles.

Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos -dice Jesús-, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia".

Las palabras finales del mensaje de la I Jornada Mundial pueden ser igual de actuales para este año que empieza:

"Tratemos, por tanto, de inaugurar el año de gracia 1968 (año de la fe que se convierte en esperanza) orando por la Paz; todos, posiblemente juntos en nuestras Iglesias y en nuestras casas; es lo que por ahora os pedimos; que no falte la voz de nadie en el gran coro de la Iglesia y del mundo que invoca de Cristo, inmolado por nosotros, dona nobis pacem".

Autor: Guillermo Gazanini

5 de enero: feria de Navidad

1 Juan 3,11-21
Salmo 99: Aclama al Señor, tierra entera
Juan 1,43-51


1 Juan 3,11-21

Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

Salmo 99: Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
R. Aclama al Señor, tierra entera

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
R. Aclama al Señor, tierra entera

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre.
R. Aclama al Señor, tierra entera

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
R. Aclama al Señor, tierra entera

Juan 1,43-51

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
— Sígueme.
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
— Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.
Natanael le replicó:
— ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó:
— Ven y verás.
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
— Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta:
— ¿De qué me conoces?
Jesús le responde:
— Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Natanael respondió:
— Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Jesús le contestó:
— ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.
Y le añadió:
— Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Juan 1,45-51: Primeros discípulos de Jesús

Juan 1,45-51
5 de enero: feria de Navidad
24 de agosto: San Bartolomé, apóstol
29 de septiembre:  Santos Arcángeles, Miguel. Gabriel y Rafael

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice:
— Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.
Natanael le replicó:
— ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó:
— Ven y verás.
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
— Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta:
— ¿De qué me conoces?
Jesús le responde:
— Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Natanael respondió:
— Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Jesús le contestó:
— ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.
Y le añadió:
— Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Biografía del apóstol san Bartolomé o Natanael   

jueves, 4 de enero de 2018

Juan 1,35-42: Los primeros discípulos

Juan 1,35-42
4 de enero: feria de Navidad 
Domingo de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B 

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
– Éste es el Cordero de Dios.
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
– ¿Qué buscáis?
Ellos le contestaron:
– Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?
Él les dijo:
– Venid y lo veréis.
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
– Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
– Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

4 de Enero: Feria de Navidad

1 Juan 3,7-10
Salmo 97: Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios
Juan 1,35-42


1 Juan 3,7-10

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Salmo 97: Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Juan 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
– Éste es el Cordero de Dios.
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
– ¿Qué buscáis?
Ellos le contestaron:
– Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?
Él les dijo:
– Venid y lo veréis.
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
– Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
– Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

miércoles, 3 de enero de 2018

3 de enero: Del Nombre de Jesús

3 de Enero: Santísimo Nombre de Jesús, por Celestino Hueso, SF


El nombre es más importante de lo que creemos. No sirve simplemente para distinguirnos unos de otros en la lista del cole o de la mili, del pago de servicios o de los reyes godos.

Un nombre bien puesto nos dice lo que la persona es, por eso cuando Moisés se atreve a preguntar a Dios “¿Cuál es tu Nombre?” la respuesta será “Mi nombre es: Yo Soy (Yahvé)” Dicho de otra manera; Dios es el que existe por sí mismo y da vida a todos los vivientes.

Por eso también, en la Biblia, encontramos a Dios poniendo nombres (Adán, Eva, Juan el Bautista) y cambiando nombres a troche y moche. (Abram será Abraham, Saray se convertirá en Sara, Simón en Pedro) y, finalmente, también este es el motivo por el que el elegido Papa se cambia el nombre. Con ello se quiere indicar cuál será la misión de la persona.

Todo esto lo digo porque hoy celebramos el Santísimo Nombre de Jesús. El nombre de los nombres. Todos sabemos lo que significa. Nada menos que “Dios salva” ¿Le podíamos colocar un nombre más adecuado a nuestro Salvador? ¿Al que ha sido capaz de rebajarse hasta la muerte de cruz para hacernos hijos de Dios?

San Pablo nos recuerda en su carta a los Filipenses “Al Nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo; y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre”

¡Ah! Una curiosidad, por lo que acabo de decir es por lo que se puso de moda decir “¡Jesús!” cuando alguien estornuda ya que antiguamente estaban convencidos que al estornudar se le podía ir a uno el alma por la nariz así como quien no quiere la cosa. Invocando al Salvador se neutralizaba este problema. Santo remedio, diríamos nosotros.

En muchos lugares el “Jesús” se ha cambiado por “salud”. Personalmente y, aunque no creo que a nadie se le vaya el alma por la boca, sigo con Jesús que es la salud verdadera.

Los llamados Jesús que quieran celebrarlo hoy, también pueden hacerlo.

+ SOBRE EL NOMBRE DE JESÚS  

"En el nombre de Jesús"


Los otros “Jesús” en la historia de salvación

Antes que Jesús de Nazaret hubo otros que llevaron ese nombre:

Josué (= Jesús), el sucesor de Moisés al frente de Israel
Jesús hijo de Sirac, autor del Eclesiástico
Jesús hijo de Eliezer y padre de Er, en la genealogía de Cristo

El significado siempre es el mismo: “Yehósúa” o “Yesúa”, que quiere decir “Yahvé salva”. Pero sólo Jesucristo realiza lo que su nombre significa y lo hace en beneficio del hombre caído al que viene a salvar.

“Le pusieron por nombre Jesús” (Lc 2,21)

El nombre de Jesús es elegido por Dios, según anuncia el ángel Gabriel a María: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús (Lc 1, 31). Luego, el ángel le explicará a José el significado del nombre: María, tu mujer... dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados (Mt 1, 20-21).

Al llegar el momento, María y José cumplieron lo que el cielo les había indicado: Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción (Lc 2,21).

“En nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6)

Sólo Jesús podía reemplazar su nombre por el Yo personal, y ese Yo tenía toda la fuerza del Dios que salva: Yo iré a curarle (Mt 8, 5), anuncia al centurión que le pide la curación de su criado. Jesús realiza todos los prodigios en su propio nombre.

Hasta su propia resurrección: “Destruid este templo y yo lo levantaré en tres días” (Jn 2,19).

Los discípulos de Jesús sólo en su nombre podrán hacer prodigios: Echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y, si beben veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos (Mc 16,17-18).

Es lo que hicieron los apóstoles Pedro y Juan, cuando el tullido les pidió limosna, y Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6).

“Ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos” (Hch 4,8-12).

Pablo exclama entusiasmado que el Señor se despoja de su rango, toma condición de esclavo y se rebaja hasta someterse a una muerte de cruz: Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” (Flp 2,6-11).

La devoción al nombre de Jesús 
a través de los santos

En toda la época patrística hay una constante a favor de la devoción sin reservas al nombre de Jesús, que sigue la línea marcada por los apóstoles. Esa corriente ha llegado hasta nuestros días, alentada por tantas iniciativas eclesiales, entre las que destaca la de Ignacio de Loyola, que eligió como anagrama y nombre de su Compañía: IHS, nombre de Jesús, que suele traducirse Jesús salvador de los hombres.

En el siglo XII se escucha la voz de Bernardo de Claraval para exclamar que el nombre de Jesús es luz, es alimento, es medicina. La elocuencia y entusiasmo con que san Bernardo exaltó el nombre de Jesús influyeron en los escritores posteriores.

En el siglo XIII, san Buenaventura hace mención de las exclamaciones de San Bernardo cuando habla del nombre de Jesús con estas palabras:

"Éste es el nombre sacratísimo, vaticinado por los profetas, anunciado por el ángel, predicado por los apóstoles, deseado de todos los santos. ¡Oh nombre virtuoso, gracioso, gozoso, delicioso, glorioso!
Virtuoso, porque desbarata a los enemigos, restaura las fuerzas, recrea los ánimos.
Gracioso, porque tenemos en él el fundamento de la fe, la firmeza de la esperanza, el aumento de la caridad, el complemento de la justicia.
Gozoso, porque «es júbilo en el corazón, melodía en el oído, miel en la boca», esplendor en la mente.
Delicioso, porque rumiándolo nutre, pronunciándolo deleita, invocándolo unge, escribiéndolo recrea, leyéndolo instruye.
Nombre verdaderamente glorioso pues dio vista a los ciegos, andar a los cojos, oído a los sordos, palabra a los mudos, vida a los muertos.
¡Oh bendito nombre, que tales efectos de su virtud ostenta!
¡Alma!, ya escribas, ya leas, ya enseñes, ya ejecutes cualquiera otra labor, nada te agrade, nada te deleite, sino Jesús. Llama, pues, Jesús al niño espiritualmente nacido de ti. Jesús, esto es, Salvador, en el destierro y miseria de esta vida. Sálvete Jesús de la vanidad del mundo que te combate, de los engaños del enemigo que te molesta, de la fragilidad de la carne que te atormenta".

El beato Angélico supo captar la unión de santo Domingo de Guzmán con Cristo en ese expresivo cuadro de Domingo abrazado a la cruz, embelasado ante el rostro ensangrentado de Cristo. En su escuela se han formado grandes seguidores de Jesús, en sus iglesias nacieron y se cultivaron las cofradías del Santísimo Nombre, entre sus discípulos está el beato Enrique Seuze o santa Catalina de Siena, o el cantor del Nombre de Jesús fray Luis de Granada.

Así escribía el gran predicador de Granada en el Siglo de Oro de la lengua española:

«Después de circuncidado el niño, dice el evangelista que le pusieron por nombre Jesús (Lc 2, 21), que quiere decir Salvador.

»Este glorioso nombre fue primero pronunciado por boca de los ángeles porque el ángel que trajo la embajada a la Virgen dijo que le llamarían por nombre Jesús (Lc 1,31), y el que aparesció a José en sueños, le dijo lo mismo; y añadió la razón del nombre diciendo: Porque él hará salvo a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21).

»Bendito sea tal nombre y bendita tal salud, y bendito el día que tales nuevas fueron dadas al mundo. Hasta aquí, Señor, todos los otros salvadores que enviaste al mundo, eran salvadores de cuerpos y eran salvadores de carne que ponían en salvo las haciendas y las casas y las viñas y dejaban perdidas las almas, hechas tributarias del pecado y por él subjectas al enemigo. Pues ¿qué le aprovecha al hombre conquistar y señorear al mundo si él queda esclavo del pecado por donde venga después a perderlo todo? Pues para remedio de este mal es agora enviado este nuevo Salvador para que sea cumplida salud de todo el hombre, que salvando las ánimas remedie los cuerpos y librando de los males de culpa libre también de los males de penas, y así deje a todo el hombre salvo (...).

“Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará” (Jn 16,23)
“En tu nombre, echaré las redes” (Lc 5,5).

+ SOBRE EL NOMBRE DE JESÚS    

martes, 2 de enero de 2018

El Nombre de Jesús


Cada 3 de enero la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de Jesús. La palabra "Jesús" es la forma latina del griego “Iesous”, que a su vez es la transliteración del hebreo “Jeshua” o “Joshua” o también “Jehoshua”, que significa “Yahveh es salvación”.

El nombre griego está relacionado con el verbo "iasthai", que significa "sanar"; no sorprende, por tanto, que algunos de los Padres griegos hayan asociado la palabra "Jesús" con la misma raíz (Eusebio, "Dem. Ev.", IV; cf. Hch. 9,34; 10,38).

Si bien en el tiempo de Cristo el nombre Jesús parece haber sido bastante común (Josefo, "Ant.", XV, IX, 2; XVII, XIII, 1; XX, IX, 1; "Bel. Jud.", III, IX, 7; IV, III, 9; VI, v, 5; "Vit.", 22) le fue impuesto a nuestro Señor por orden expresa de Dios (Lc. 1,31; Mt. 1,21), como señal de que el Niño estaba destinado a “salvar a su pueblo de sus pecados.”

Por tanto, Filo Judeo ("De Mutt. Nom.", 21) acierta cuando explica que "Iesous" significa soteria kyrion; Eusebio (Dem., Ev., IV, ad fin.; P. G., XXII, 333) le da el significado de Theou soterion; mientras que San Cirilo de Jerusalén interpreta la palabra como un equivalente de soter (Cat., X.13; P.G., XXXIII, 677). San Juan Crisóstomo enfatiza la derivación hebrea de la palabra y su significado soter (Hom. 2 sobre Mat., 2), y así concuerda con la exégesis del ángel que le habla a San José (Mat. 1,21).

San Bernardino de Siena y San Ignacio de Loyola

El Santísimo Nombre de Jesús comenzó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús. En 1530 el papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.

San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la Eucaristía con rayos saliendo de ella y, en el medio, se veía el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ).

Más adelante la tradición devocional le añade un significado a las siglas: "I", Iesus (Jesús), "H", Hominum (de los hombres), "S", Salvator" (Salvador). Juntos quieren decir “Jesús, Salvador de los hombres”.

San Ignacio de Loyola y los jesuitas hicieron de este monograma el emblema de la Compañía de Jesús.

El Nombre de Jesús, invocado con confianza brinda ayuda en las necesidades corporales, según la promesa de Cristo: "En mi nombre agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien" (Mc 16,17-18).

En el Nombre de Jesús los Apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hch 3,6; 9,34) y vida a los muertos (Hch 9,40).

Nos protege de Satanás y sus artimañas ya que el diablo le teme al Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.

En el nombre de Jesús somos bendecidos pues Cristo dijo: "Lo que pidan al Padre se los dará en mi nombre" (Jn 16,23); por ello, la Iglesia concluye todas sus oraciones con las palabras: "Por Jesucristo Nuestro Señor". Así se cumple la palabra de san Pablo: "Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos." (Flp 2,10).

— Cristo

La palabra “Christos”, equivalente griego para la palabra hebrea “Messias”, significa “ungido”. De acuerdo a la Ley, los sacerdotes (Ex 29,29; Lev 4,3), los reyes (1 Sam 10,1; 24,7) y los profetas (Is 61,1) debían ser “ungidos” para sus respectivos oficios. El Cristo o Mesías, reunía estas tres dignidades en su persona.

Los judíos se referían a su esperado libertador como “el ungido”. Quizás esta designación alude a Is 61,1, y Dan 9,24-26, o incluso a los Salmos 2,2; 20(19), 7; 45(44), 8. El término “Christos” o “Messias” era un título más que un nombre propio.

Sólo después de la Resurrección del Señor el título se convirtió gradualmente en nombre propio y la expresión Jesucristo o Cristo Jesús fue una sola designación. Pero los paganos no entendían el sentido de la palabra “ungido”. Para ellos no conllevaba ninguna concepción sagrada.

El uso del artículo definido antes de la palabra "Cristo" y su gradual desarrollo hacia un nombre propio muestra que los cristianos identificaban al portador de ese nombre con el Mesías prometido de los judíos. Combinaba en su persona las dignidades de profeta (Jn. 6,14; Mt. 13,57; Lc. 13,33; 24,19), de rey (Lc. 23,2; Hch. 17,7; 1 Cor. 15,24; Apoc. 15,3), y de sacerdote (Heb. 2,17; etc.); cumplió todas las promesas mesiánicas en un sentido más alto y pleno del que enseñaban los maestros de las sinagogas.

Fuentes: Aciprensa, Enciclopedia Católica

2 de enero: Santos Basilio Magno y Gregorio Nacienceno


Basilio Magno o Basilio de Cesarea:  
   Vida de san Basilio Magno
   Obispo y Doctor de la Iglesia
   por Benedicto XVI

Gregorio Nacianceno:
   Vida de san Gregorio Nacianceno