miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mc 6,3: ¿Quiénes eran los hermanos de Jesús?

Buena parte de mi niñez y adolescencia estuve rodeado de familiares protestantes quienes solían cuestionar mi fe católica. Recuerdo la primera vez en la que un tío me preguntó: ¿Quiénes eran los hermanos de Jesús?

Al ver mi expresión de asombro me mostró el siguiente pasaje bíblico:

“¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?” Marcos 6,3

¿Alguna vez te han dicho lo mismo? Hoy te enseñaré a dar respuesta a esta clásica pregunta.


La Biblia nos muestra muchas veces que la palabra hermano/a era usada para referirse a los primos (Lv 10,4), tíos (Lv 13,8), compatriotas (2 Samuel 19,12), etc. Sin embargo, hoy analizaremos el origen de cada uno de estos supuestos hermanos de Jesús.

Santiago

“No vi a ningún otro Apóstol,
sino solamente a Santiago,
el hermano del Señor“
(Gálatas 1,19)

De este pasaje podemos deducir que este Santiago era uno de los 12 apóstoles. Aquí surge el primer problema para los protestantes ya que entre los apóstoles solo habían dos Santiagos: “Santiago, hijo de Zebedeo…Santiago, hijo de Alfeo” (Mateo 10, 2-3). Ninguno de los dos era hijo de José el carpintero, así que Santiago queda descartado como hermano carnal de Jesús.

José

En la cultura judía de la época no era costumbre que los padres le pusieran su nombre a sus hijos. Eso hace improbable que José, haya tenido un hijo llamado también José. De hecho, en toda la Biblia no existen los “juniors”.

Judas

“Judas, servidor de Jesucristo,
hermano de Santiago…” Judas 1,1

Aquí tenemos un Judas hermano de Santiago, por lo cual podemos deducir que se tratan de los mismos Judas y Santiago hermanos y apóstoles de Jesús. Solo habían dos Judas entre los apóstoles: el traidor y el hijo de Santiago (Hechos 1,13). Ninguno de los dos era hijo de José el carpintero, así que también queda descartado como hermano carnal de Jesús.

Simón

Sobre él se sabe muy poco, pero muchos historiadores coinciden en que se trata del apóstol Simón ya que en todos los listados de los apóstoles (Mateo 10,2-4; Marcos 3,16-19; Lucas 6,13-16; Hechos 1,13) aparece junto a Santiago y Judas (también llamados “hermanos” de Jesús) y por lo tanto tuvieron entre los tres algún tipo de conexión. Este Simón era cananeo, por lo tanto tampoco pudo ser hermano carnal de Jesús.

DATO EXTRA:

Cuando Jesús estaba en la cruz le encargó a Juan el cuidado de su Madre. Si Jesús hubiera tenido hermanos de sangre ellos se habrían encargado de cuidarla.

MIÉRCOLES DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

2 Macabeos 7,1.20-31
Salmo 16: Al despertar, Señor, 
me saciaré de tu semblante
Lucas 19,11-28

2 Macabeos 7,1.20-31

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: "Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por la ley." Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien. Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: "Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contiene y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos." Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: "¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los preceptos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios."

Salmo 16: Al despertar, Señor, 
me saciaré de tu semblante

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño.
R. Al despertar, Señor, 
me saciaré de tu semblante

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
R. Al despertar, Señor, 
me saciaré de tu semblante

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante.
R. Al despertar, Señor, 
me saciaré de tu semblante

Lucas 19,11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo." Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."" Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Lucas 19,11-28: Parábola de las monedas de plata

Lucas 19,11-28 (Cf Mt 25,14-30)
Miércoles de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo." Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."" Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Parábola del discípulo y del rey rechazado  

22 de noviembre: SANTA CECILIA


SOBRE SANTA CECILIA:
Vida de la santa
Vídeo de Diócesis TV   

martes, 21 de noviembre de 2017

21 de noviembre: PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

21 de Noviembre: Origen de la fiesta de la presentación de la Santísima Virgen María


Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.

Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.

Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543.

Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.

Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.

Fuente: Aciprensa.com

lunes, 20 de noviembre de 2017

Lucas 18,35-43: Curación del ciego de Jericó

Lucas 18,35-43 (Cf. Mt 20,29-34; Mc 10,46-52)
Lunes de la 33 Semana del Tiempo Ordinario  I y II

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello, y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" El dijo: "Señor, que vea otra vez". Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado". En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

COMENTARIOS:
Clave de lectura  

Lucas 18,35-43: Curación del ciego de Jericó (clave de lectura)

Lucas 18,35-43 

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello, y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" El dijo: "Señor, que vea otra vez". Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado". En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

CLAVE DE LECTURA:

El evangelio de hoy describe la llegada de Jesús a Jericó. Es la última parada antes de la subida a Jerusalén, donde se realiza el “éxodo” de Jesús según había anunciado en su Transfiguración (Lc 9,31) y a lo largo de la caminada hasta Jerusalén (Lc 9,44; 18,31-33).

• Lucas 18,35-37: 
El ciego sentado junto al camino

En el evangelio de Marcos, el ciego se llama Bartimeo (Mc 10,46). Al ser ciego, no podía participar en la procesión que acompañaba a Jesús. En aquel tiempo, había muchos ciegos en Palestina, pues el sol fuerte golpeando contra la tierra pedregosa emblanquecida hacía mucho daño a los ojos sin protección.

• Lucas 18,38-39: 
El grito del ciego y la reacción de la gente

El catecismo de aquella época enseñaba que el mesías sería de la descendencia de David, “hijo de David”, mesías glorioso. A Jesús no le gustaba este título. Citando el salmo mesiánico, él llegó a preguntar: “¿Cómo es que el mesías puede ser hijo de David si hasta el mismo David le llama “mi Señor” (Lc 20,41-44)

El grito del ciego incomodaba a la gente que acompañaba a Jesús. Por esto, “Los que iban delante le increpaban para que se callara”. Ellos trataban de acallar el grito, pero él gritaba mucho más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Hoy también, el grito de los pobres incomoda la sociedad establecida: migrantes, enfermos, mendigos, refugiados, ¡tantos!

• Lucas 18,40-41: 
La reacción de Jesús ante el grito del ciego

Los que querían acallar el grito del pobre, ahora, a petición de Jesús, se ven obligados a ayudar al pobre a que llegue hasta Jesús. El evangelio de Marcos añade que el ciego dejó todo y se fue hasta Jesús. No tenía mucho. Apenas un manto. Pero era lo que tenía para cubrir su cuerpo. Era su seguridad, ¡su tierra firme!

Hoy también Jesús escucha el grito de los pobres que a veces nosotros no queremos escuchar. Cuando se acercó, le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” No basta gritar. ¡Hay que saber porqué se grita! Él dijo: “¡Señor, que vea!”.

• Lucas 18,42-43: 
“Recobra tu vista” 

El ciego había invocado a Jesús con ideas no totalmente correctas, pues el título de “Hijo de David” no era muy exacto. Pero él tiene más fe en Jesús que en sus ideas sobre Jesús. No expresa exigencias como Pedro (Mc 8,32-33).

Curado, sigue a Jesús y sube con él a Jerusalén. De este modo, se vuelve discípulo, modelo para todos nosotros que queremos “seguir a Jesús por el camino” hacia Jerusalén: creer más en Jesús que en nuestras ideas sobre Jesús. En esta decisión de caminar con Jesús está la fuente de valor y la semilla de la victoria sobre la cruz. Pues la cruz no es una fatalidad, ni una exigencia de Dios. Es la consecuencia del compromiso de Jesús, en obediencia al Padre, de servir a los hermanos y no aceptar privilegios.

— La fe es una fuerza que transforma a las personas:

La Buena Nueva del Reino estaba escondida entre la gente, escondida como el fuego bajo las cenizas de las observancias sin vida. Jesús sopla sobre las cenizas y el fuego se enciende, el Reino aparece y la gente se alegra. La condición es siempre la misma: creer en Jesús.

La curación del ciego aclara un aspecto muy importante de nuestra fe. A pesar de invocar a Jesús con ideas no del todo correctas, el ciego tuvo fe y fue curado. Se convirtió, lo dejó todo y siguió a Jesús por el camino del Calvario.

La comprensión total del seguimiento de Jesús no se obtiene por la instrucción teórica, sino por el compromiso práctico, caminando con él por el camino del servicio, desde Galilea hasta Jerusalén.

Aquel que insiste en mantener la idea de Pedro, esto es, del Mesías glorioso sin la cruz, no va a entender nada de Jesús y no llegará nunca a tomar la actitud del verdadero discípulo. Aquel que sabe creer en Jesús y se entrega (Lc 9,23-24), que acepta ser el último (Lc 22,26), beber el cáliz y cargar con su cruz (Mt 20,22; Mc 10,38), éste, al igual que el ciego, aún teniendo las ideas no enteramente justas, “seguirá a Jesús por el camino” (Lc 18,43). En esta certeza de caminar con Jesús está la fuente de la audacia y la semilla de la victoria sobre la cruz.

LUNES DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

I Macabeos 1,10-15.41-43.54-57.62-64
Salmo 118: Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos
Lucas 18,35-43

I Macabeos 1,10-15.41-43.54-57.62-64

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de laera seléucida. Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: "¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias!" Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal. El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos sus súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado. El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno: quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y los echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real. Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Salmo 118: Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad. 
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad.
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos.
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

La justicia está lejos de los malvados,
que no buscan tus leyes.
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus mandatos.
R. Dame vida, Señor, 
para que observe tus decretos

Lucas 18,35-43

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno." Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado." En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

sábado, 18 de noviembre de 2017

18 de noviembre: Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo

El 18 de noviembre la Iglesia celebra la dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, templos en Roma que contienen los restos de estos dos grandes apóstoles del cristianismo, símbolos de la fraternidad y de la unidad de la Iglesia.


Según la tradición, el martirio de san Pedro tuvo lugar en los jardines de Nerón en el Vaticano, donde se construyó el Circo de Calígula y se afirma que fue sepultado cerca de ahí. Algunos autores sostienen que en el 258 se trasladaron temporalmente las reliquias de San Pedro y San Pablo a una catacumba poco conocida llamada San Sebastián a fin de evitar una profanación, pero años después las reliquias fueron trasladadas al lugar en que se hallaban antes.

La Basílica de San Pedro en el Vaticano fue construida sobre la tumba del Apóstol. En el año 323 el emperador Constantino mandó a construir ahí la Basílica dedicada al que fue el primer Papa de la Iglesia.

En 1506, el papa Julio II inauguró la nueva basílica proyectada por Bramante. Rafael, Miguel Ángel y Bernini, famosos artistas de la época, trabajaron en ella plasmando lo mejor de su arte. La construcción duró 120 años. La actual Basílica de San Pedro se empezó con el papa Nicolás V en el 1454 y fue terminada por el papa Urbano VIII, quien la consagró un 18 de noviembre de 1626. Fecha que coincide con la consagración de la antigua Basílica. El altar mayor fue construido sobre el sepulcro de Pedro.

La Basílica de San Pedro mide 212 metros de largo, 140 de ancho y 133 metros de altura en su cúpula. No hay templo en el mundo que le iguale en extensión.

El martirio de san Pablo tuvo lugar a unos 11 kilómetros del de san Pedro, en Aquae Salviae (actualmente Tre Fontane), en la Vía Ostiense. El cadáver fue sepultado a tres kilómetros de ahí, en la propiedad de una dama llamada Lucina.

La gran Iglesia de San Pablo Extramuros fue construida principalmente por el emperador Teodosio I y el papa León Magno. En 1823 fue consumida por un incendio. Se reconstruyó, haciendo una imitación de la anterior y fue consagrada por el papa Pío IX el 10 de diciembre de 1854.

La Basílica de San Pablo Extramuros es, después de San Pedro, el templo más grande de Roma. Bajo las ventanas de la nave central y en las naves laterales se encuentran los retratos en mosaico de todos los Papas desde San Pedro hasta el actual, el Papa Francisco.

La devoción a los santos: Jesucristo es el único mediador pero todos podemos ser intercesores

Si Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres ¿Por qué le pedimos a los santos?

La devoción a los santos es uno de los temas por los que más somos criticados lo católicos. Nuestros hermanos separados (y muchos católicos dentro de la Iglesia) no terminan de entender el por qué de este tipo de devociones y suelen mencionar este pasaje de la Biblia:

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Timoteo 2,5).

Al leer este pasaje surge la siguiente pregunta: Si Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres ¿Por qué le pedimos a los santos?

Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres

Muchos creen que los católicos hacemos mal en pedir a los santos que recen por nosotros porque no entienden bien en qué consiste la mediación de Jesús. Por eso debemos conocer el contexto judío en el que vivió Jesús.

Israel, el pueblo de Jesús, tenía un rito con las siguientes características:

– Era el rito principal de la Antigua Alianza.
– Tenían un sumo sacerdote.
– El sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar santísimo del templo.
– El sumo sacerdote ofrecía la sangre de un cordero sin mancha para el perdón de sus pecados y los de todo el pueblo de Israel.
– Por eso el sumo sacerdote era el mediador entre Dios y el pueblo de Israel.

Pero con la muerte y resurrección de Jesucristo se establece una Nueva Alianza con estas características:

– Jesús hace perfecto el rito de la Antigua Alianza.
– Jesús es el nuevo sumo sacerdote.
– Jesús asubió a la cruz como sumo sacerdote y víctima.
– Jesús murió en la cruz como verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
– Por eso Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres.

Como pueden notar en este breve paralelo (que está explicado en los capítulos 9 y 10 del libro de los Hebreos), la mediación de Jesús es sacerdotal y no tiene que ver con llevar recados de los hombres para Dios. Esto otro es intercesión.

Mediación de Jesús vs Intercesión de los Santos

Como ya hemos explicado, la mediación única de Jesús es sacerdotal y tiene que ver específicamente con la perfección del antiguo rito con el derramamiento de su sangre, sangre de la alianza nueva y eterna.

¿Cómo entendemos entonces la intercesión de los santos? Un intercesor es todo aquel que reza para que Dios se compadezca de otra persona.

Todos podemos ser intercesores; de hecho, el pasaje bíblico más usado por los protestantes para decir que la intercesión no es bíblica en realidad comienza así:

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador“, (1 Timoteo 2,1-3).

En la Biblia hay numerosos ejemplos de personas santas que intercedieron por sus hermanos:

– En Génesis 18, 23-33 Abraham intercede por Sodoma.
– En Romanos 15,30 San Pablo le pide a sus hermanos que recen por él.

Si en vida rezaban por sus hermanos ¡cuánto más en el cielo que están frente a Él!
Por eso podemos dirigirnos con confianza a nuestros hermanos los santos para pedirles que nos ayuden rezando por nuestras necesidades.

Conclusión: Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y todos podemos ser intercesores.

viernes, 17 de noviembre de 2017

El Papa Francisco da una idea para el domingo de la Jornada Mundial de los Pobres: invitar a una persona pobre a comer a casa


Este domingo la Iglesia celebra por iniciativa del Papa Francisco la I Jornada Mundial de los Pobres, que le fue inspirada durante la conclusión del Jubileo de la Misericordia, donde recibió a personas necesitadas.

Por todo el mundo se están organizando actos de todo tipo para esta jornada. También en el Vaticano se están organizando numerosos actos. El central será una misa presidida por el propio Pontífice en la que participarán 4.000 pobres llegados de todo el mundo. Posteriormente 1.500 almorzarán con Francisco en el Aula Pablo VI.

"A nuestra mesa como invitados de honor"

Ya durante la convocatoria el Papa habló a todos los católicos de realizar gestos concretos con las personas pobres durante este domingo. Y él mismo hace una propuesta. Por ejemplo, invitarlos a “nuestra mesa como invitados de honor”.

Francisco dijo en aquel mensaje “si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos”. De esa manera, estas personas “podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente”.

"Un familiar, un amigo o un desconocido"

Para explicar mejor esta iniciativa concreta, José Octavio Ruiz Arenas, secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, afirma que “lo importantes es que, en la medida de lo posible, desarrollemos esa conciencia específica de la necesidad de ayudar a una persona concreta”, que puede ser “un familiar, un amigo o un desconocido”.

El número dos del Pontificio Consejo indicó que el Papa quiso establecer esta cita “para que tomemos conciencia de que la pobreza es una realidad presente a la que no podemos dar la espalda”.

“La pobreza está en todo el mundo. Somos conscientes de que la principal fuente de la pobreza es la mala distribución de las riquezas, el egoísmo, el acaparamiento de los bienes materiales, el olvido de los demás”, agregó.

SOBRE EL MISMO TEMA  

VIERNES DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Sabiduría 13,1-9
Salmo 18: El cielo proclama la gloria de Dios
Lucas 17,26-37

Sabiduría 13,1-9

Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analogía el que les dio el ser. Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables, porque, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Salmo 18: El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
R. El cielo proclama la gloria de Dios

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
R. El cielo proclama la gloria de Dios

Lucas 17,26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reunen los buitres, allí está el cuerpo."

jueves, 16 de noviembre de 2017

JUEVES DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Sabiduría 7,22-8,1
Salmo 118: Tu palabra, Señor, es eterna
Lucas 17,20-25

Sabiduría 7,22-8,1

La sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo, incoercible, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, todopoderoso, todovigilante, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo, y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día, sale ganando, pues a éste le releva la noche, mientras que a la sabiduría no le puede el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto.

Salmo 118: Tu palabra, Señor, es eterna

Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

Tu fidelidad de generación en generación,
igual que fundaste la tierra y permanece.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien.
R. Tu palabra, Señor, es eterna

Lucas 17,20-25

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: "El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros." Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación."

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Es válida la Misa celebrada sin la asistencia del pueblo?

Sobre la Eucaristía, por el papa Francisco

15 de noviembre: SAN ALBERTO MAGNO, Obispo y Doctor de la Iglesia


SOBRE SAN ALBERTO MAGNO:
Biografía del santo
Vídeo de Diócesis TV  
por Celestino Hueso, SF  

15 de noviembre: San Alberto Magno, por Celestino Hueso, SF


Hoy celebramos a San Alberto el grande, que eso significa magno, es hijo y heredero del Conde de Bollstädt en Suavia. Estudia en Padua y se especializa en ciencias naturales, investigaciones de laboratorio y en la filosofía de Aristóteles que, dicho sea de paso, es un tostón.

Renuncia a su castillo y, por supuesto, al condado y se hace fraile dominico. Por su sabiduría será llamado “doctor universal” Entre sus alumnos se cuenta nada más y nada menos que Santo Tomás de Aquino, que será el maestro de maestros del cristianismo durante siglos.

Nombrado obispo de Ratisbona se dedicó ante todo a pacificar ciudades y naciones, a la caridad y a la plegaria.

Su nombre es de los que caen bien a padres, madres, abuelas, abuelos y hasta al repartidor del butano, por eso abundan tanto los Albertos. Felicidades a todos ellos.

San Agustín nos recuerda que tal día como hoy sufrieron el martirio en Hipona los santos Fidenciano, Valeriana y Victoria. Si queréis un nombre raro, que suena a servicio militar, también es San Macuto, obispo de Alet. 

MIÉRCOLES DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Sabiduría 6,1-11
Salmo 81: Levántate, oh Dios, y juzga la tierra
Lucas 17,11-19

Sabiduría 6,1-11

Escuchad, reyes, y entended; aprendedlo, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor, y el mando, del Altísimo: él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni procedisteis según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente. A los más humildes se les compadece y perdona, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena; el Dueño de todos no se arredra, no le impone la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso. Os lo digo a vosotros, soberanos, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Ansiad, pues, mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Salmo 81: Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

"Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable."
R. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

Yo declaro: "Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos."
R. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

Lucas 17,11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros." Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes." Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."

Lucas 17:11-19, "Vayan a presentarse a los sacerdotes", por Julio González, S.F.

Lucas 17:11-19

Un día, siguiendo su viaje a Jerusalén, Jesús pasaba por Samaria y Galilea. Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia,gritaron:
— ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!
Al verlos, les dijo:
Vayan a presentarse a los sacerdotes.
Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios.
Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano.
— ¿Acaso no quedaron limpios los diez? —preguntó Jesús—. ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? Levántate y vete —le dijo al hombre—; tu fe te ha sanado.
(Lucas 17:11-19: Miercoles de la Semana 32 del Tiempo Ordinario)

Comentario de Julio González, S.F.
"Vayan a presentarse a los sacerdotes"

Un día, después de la misa, una catequista me preguntó preocupada: "¿Por qué Jesús les dijo que fueran a presentarse a los sacerdotes? ¿Es que él no lo era?" Entonces me di cuenta de que había pasado por alto una cuestión importante.

Muchos cristianos piensan que Jesús era un sacerdote, pero para las gentes de Nazaret, Cafarnaúm, Betsaida, Betania, Jerusalén..., Jesús de Nazaret no fue un sacerdote. Para ser sacerdote tenía que haber nacido en una familia sacerdotal y sabemos que José de Nazaret no era sacerdote como lo era, por ejemplo, Zacarías, el padre de Juan Bautista.

No, Jesús de Nazaret no era sacerdote y, sin embargo, la Iglesia lo ha reconocido no sólo sacerdote sino Sumo y Eterno Sacerdote. Con ello, los cristianos desafiaban la manera de entender el sacerdocio tradicional del pueblo de Israel. El sacerdocio de Jesús era una novedad que hubiera escandalizado a los sacerdotes de su tiempo.

Saber que Jesús de Nazaret no pertenecía a la clase sacerdotal pero que su vida fue la de un verdadero sacerdote debe ayudarnos a descubrir nuestro propio sacerdocio.

Todos los bautizados participamos del sacerdocio de Jesús. Erróneamente, algunos piensan que los únicos sacerdotes de la Iglesia son los sacerdotes ordenados; de este modo, tenemos una iglesia de sacerdotes y laicos. Esta manera de pensar pone en evidencia una comprensión del sacerdocio que no se fundamenta en el sacerdocio de Jesús. Si hacemos una Iglesia de clérigos y laicos, entonces, no podemos decir que Jesús era clérigo porque no lo fue; Jesús fue un laico.

Todos los bautizados participamos del único sacerdocio de Jesús de Nazaret; ahora bien, hay diferentes maneras de vivir nuestro sacerdocio. Permitidme esta extrapolación: los hombres tradicionalmente han vivido su masculinidad de dos maneras diferentes: como casados o como célibes. Nadie niega que ambos grupos, casados y célibes, son hombres, sin embargo, la manera como vivimos esta condición es diferente; de igual manera ocurre con los bautizados: por el bautismo que hemos recibido todos participamos del sacerdocio de Cristo pero unos viven su sacerdocio desde su condición de casados, otros desde su condición de ordenados y otros desde su opción de célibes sin estar ordenados.

Decir que Jesús es Sacerdote sin explicar que para sus contemporáneos no lo fue puede llevar a algunos a creer que perteneció a una institución sacerdotal de la que, en realidad, nunca formó parte.

Lucas 17,11-19: Sanación de los diez leprosos

Lucas 17,11-19
Domingo de la 28 Semana del Tiempo Ordinario C
Miércoles de la 32 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros". Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes". Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado".

SOBRE EL MISMO TEMA:
Sanación y conversión
Vayan a presentarse a los sacerdotes
por M. Dolors Gaja, M.N.,

martes, 14 de noviembre de 2017

MARTES DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Sabiduría 2,23-3,9
Salmo 33: Bendigo al Señor en todo momento
Lucas 17,7-10

Sabiduría 2,23-3,9

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella.En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.

Salmo 33: Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malechores,
para borrar de la tierra su memoria.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Lucas 17,7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor: "Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.""

Lucas 17,5-10: Sobre la fe. Parábola del siervo humilde

Lucas 17,5-10  
Domingo de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, Año C  
Martes de la 32 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II (17,7-10)

17:5 Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
17:6 Él respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería.
17:7 Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: "Ven pronto y siéntate a la mesa"?
17:8 ¿No le dirá más bien: "Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después"?
17:9 ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
17:10 Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber"".

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura   
Mantente leal y no busques el poder
Fe y servicio 
Por amor hacemos lo que es bueno
Los discípulos piden un aumento de fe   

lunes, 13 de noviembre de 2017

Lucas 17:1-6: Tropezar es inevitable, por Julio González, SF

Lucas 17,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.» Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.»

Comentario de Julio González, SF:
"Tropezar es inevitable"

Los tropiezos, las caídas, las debilidades, la tentación, son inevitables, pero "¡ay del que los provoca!" Con una profunda sensibilidad espiritual y social, el Señor da pie a que distingamos entre el escándalo y el que lo provoca ("Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!") Este detalle es importante porque muchos decimos que no hacemos nada malo y, sin embargo, alguien podría decirnos que nuestro estilo de vida no tiene en cuenta a millones de personas que quisieran vivir en "la normalidad" que vivimos nosotros; lo cual, también es motivo de escándalo.

Por otra parte, algunas veces esperamos a que sean los otros los que se equivoquen. El fracaso de los demás nos produce cierto alivio porque de esta manera podemos justificar nuestro silencio y pasividad. El silencio y la pasividad también tienen su lado oscuro.

La envidia, el orgullo, los complejos, están en el corazón de todas las personas. Estos sentimientos nos han de ayudar a reconocer nuestras infidelidades: nuestra incapacidad para amar y para dejarnos amar. Sin embargo, místicos y santos no sienten el pecado como algo absolutamente negativo sino como una oportunidad para conocerse mejor: "Béndito sea mi pecado, mis debilidades y caídas, si me ayudan a ver que no soy tan bueno como me creía".

Jesús presenta el pecado a sus discípulos como una ocasión para el arrepentimiento y el perdón, no para que nos condenemos unos a otros. Esto es debido a que sin pecar y sin arrepentirnos no podemos llegar a ser la persona, la familia, la comunidad y la Iglesia, que estamos llamados a ser; por eso, los discípulos de Jesús no deberíamos escandalizarnos del pecador sino del modo como reaccionamos ante el pecado, el nuestro y el de los demás.

LUNES DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar

Sabiduría 1,1-7
Salmo 138: Guíame, Señor, por el camino eterno
Lucas 17, 1-6

Sabiduría 1,1-7

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Salmo 138: Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo,
allí te encuentro.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno

Lucas 17,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás. "Los apóstoles le pidieron al Señor: "Auméntanos la fe." El Señor contestó: "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería."

domingo, 12 de noviembre de 2017

DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A

Lecturas de la Misa
Comentarios:
   Francisco González, SF  

DOMINGO DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Sabiduría 6,12-16
Salmo 62,2.3-4.5-6.7-8:
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío
1 Tesalonicenses 4,13-17
Mateo 25,1-13

Sabiduría 6,12-16

La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. Meditar en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.

Salmo 62,2.3-4.5-6.7-8:
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansía de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas
canto con júbilo.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

1 Tesalonicenses 4,13-17

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

SOBRE EL DOMINGO 32

sábado, 11 de noviembre de 2017

Cuatro sacerdotes que escogieron el martirio antes que revelar el secreto de confesión

El padre Ubald, con el don de sanación, cura cuerpos y almas: «El secreto de la paz es el perdón»

SABADO DE LA 31 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 16,3-9.16.22-27
Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, 
Dios mío, mi rey
Lucas 16,9-15

Romanos 16,3-9.16.22-27

Hermanos: Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias de los gentiles. Saludad a la Iglesia que se reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primer convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis paisanos y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo, y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso ritual. Todas las Iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo en el Señor. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto.Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe, al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, 
Dios mío, mi rey

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Que todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Lucas 16,9-15

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: "Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero."Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: "Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta."

11 de noviembre: San Martín de Tours


SOBRE SAN MARTÍN DE TOURS:
   Basílica de San Martín y tumba del santo
   por Celestino Hueso, SF
Arte:
   Anthony van Dyck
   El Greco
   Jean Fouquet
   Louis-Anselme Longa
   Renuncia a ser soldado, Simone Martini  

viernes, 10 de noviembre de 2017

VIERNES DE LA 31 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 15,14-21
Salmo 97: El Señor revela a las naciones su victoria
Lucas 16,1-8

Romanos 15,14-21

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis de buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi acción sacra consiste en anunciar el Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios.En Cristo Jesús estoy orgulloso de mi trabajo por Dios. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: "Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán."

Salmo 97: El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. El Señor revela a las naciones su victoria

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R. El Señor revela a las naciones su victoria

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor revela a las naciones su victoria

Lucas 16,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido."El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz."

10 de noviembre: San León Magno, Papa y Doctor de la Iglesia


SOBRE SAN LEÓN MAGNO:
por Celestino Hueso, SF
Vídeo Diócesis TV  

jueves, 9 de noviembre de 2017

9 de noviembre: Dedicación de la basílica de Letrán


SOBRE LA BASÍLICA DE LETRÁN:
Lecturas del día  
Basílica de Letrán
Vídeo Diócesis TV
por Celestino Hueso, SF  

9 de Noviembre: Dedicación de la Basílica de Letrán, por Celestino Hueso, SF


Hay quien dice que la Iglesia es el lugar donde dan misa. Frío... frío. Otros piensan que la Iglesia es el Papa, los obispos, los curas y las monjas. Cero patatero. La Iglesia la formamos todos los bautizados unidos a Cristo. Y, entonces ¿por qué llamamos iglesia al edificio donde nos reunimos los cristianos para celebrar nuestra fe? Porque nos representa a nosotros. Cada piedra utilizada en su construcción, cada granito de arena, cada mota de cemento, representa a un creyente. Por eso la iglesia es la casa familiar de todos… y nos reunimos allí para una fiesta en familia… pero el verdadero edificio somos los que participamos de la fiesta, por eso si alguien no viene la fiesta no está completa ni la Iglesia tampoco.

La catedral es la sede de un obispo y representa a todos los fieles de esa diócesis. La de Barcelona representa a todos los barceloneses bautizados. La de Bogotá a todos los colombianos, porque es primada como la de Toledo. La de Buenos Aires a todos los argentinos. Y la de San Juan de Letrán de Roma representa a todos los católicos porque es la catedral del Papa.

Hoy, precisamente, celebramos la dedicación de ésta Basílica romana, que es tanto como decir que celebramos a todos los bautizados unidos a Jesucristo, es decir a la Iglesia que camina unida hacia su casa del cielo.

¡Ah, por cierto! Hoy también es Nuestra Señora de la Almudena! La Virgen vestida de Reina Mora, patrona de Madrid, cuya catedral lleva su nombre.

Y a los santos obispos Ursino y Agripino, el uno francés y el otro italiano; y a las santas monjas Eustolia y Sopatra.

Felicidades a todos ellos y a la Iglesia. Buenos días.

Juan 2:13-22: Expulsión de los vendedores del templo

Juan 2:13-22
Dedicación de la basílica de Letrán (9 de noviembre)   

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.» Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará. Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura
El verdadero templo
Jesús expulsa a los vendedores del templo  

9 de noviembre: DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN (Lecturas)

EzequieL 47:1-2,8-9,12
Salmo 46: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada
1 Corintios 3:9-11,16-17
Juan 2:13-22

EzequieL 47:1-2,8-9,12

Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umnbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me hizo salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del lado derecho. Me dijo: «Esta agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda, y el agua queda saneada. Por dondequiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente. A orillas del torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina.»

Salmo 46:2-3,5-6,8-9
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada

Dios es para nosotros refugio y fortaleza,
un socorro en la angustia siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes se conmueven en el fondo de los mares,
R. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada

¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios,
santificando las moradas del Altísimo.
Dios está en medio de ella, no será conmovida,
Dios la socorre al llegar la mañana.
R. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada

¡Con nosotros Yahveh Sebaot,
baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!
Venid a contemplar los prodigios de Yahveh,
el que llena la tierra de estupores.
R. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada

1 Corintios 3:9-11,16-17

Hermanos: ustedes son la casa que Dios edifica. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.

Juan 2:13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.» Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará. Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

MIERCOLES DE LA 31 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Romanos 13,8-10
Salmo 111: Dichoso el que se apiada y presta
Lucas 14,25-33

Romanos 13,8-10

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Salmo 111: Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
R. Dichoso el que se apiada y presta

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
R. Dichoso el que se apiada y presta

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
R. Dichoso el que se apiada y presta

Lucas 14,25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío."

Lucas 14,25-33: Sobre el discípulo de Jesús

Lucas 14,25-33
Miércoles de la 31 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II,
Domingo de la 23 Semana del Tiempo Ordinario. Año C,

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

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por Evaristo Villar,
por M. Dolors Gaja, MN,
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