martes, 22 de agosto de 2017

22 de agosto: María Reina

Agosto 22: Memoria de Nuestra Señora María Reina

Jueces 6,11-24
Salmo 84,9.11-12.13-14:
Escucharé las palabras del Señor
Mateo 19,23-30

Jueces 6,11-24

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás, de la familia de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo: "El Señor está contigo, valiente guerrero". Le contestó Gedeón: "Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están todos aquellos prodigios de los que nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: 'El Señor nos sacó de Egipto'? Ahora, en cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas". Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo: "Usa la fuerza que tienes, para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía". Le respondió Gedeón: "Perdón, Señor mío; pero, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés y yo, el más pequeño de la casa de mi padre". El Señor le respondió: "Yo estaré contigo y tú derrotarás a todos los madianitas como si fueran un solo hombre". Gedeón le dijo: "Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla. No te vayas de aquí, por favor, hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente". El respondió: "Aquí me quedaré hasta que vuelvas". Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito, y con una medida de harina, hizo unos panes sin levadura; puso la carne en una canastilla y el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo: "Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esa roca y derrama encima el caldo". Gedeón lo hizo así. Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel del Señor desapareció. Entonces se dio cuenta Gedeón de que era el ángel del Señor y exclamó: "¡Ay, Dios mío, he visto al ángel del Señor cara a cara!" Pero el Señor le dijo: "Que la paz sea contigo. No temas; no morirás". Gedeón levantó un altar al Señor en aquel lugar y lo llamó "La paz del Señor".

Salmo: 84,9.11-12. 13-14
R. Escucharé las palabras del Señor

Escucharé las palabras del Señor,
palabras de paz para su pueblo santo
y para los que se convierten de corazón.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria del Señor habitará en la tierra.
R. Escucharé las palabras del Señor

La misericordia y la verdad d se encontraron,
la justicia y la paz se besaron,
la fidelidad brotó en la tierra
y la justicia vino del cielo.
R. Escucharé las palabras del Señor

Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia le abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas.
R. Escucharé las palabras del Señor

Mateo 19,23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos". Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá salvarse?" Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible". Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros''.

lunes, 21 de agosto de 2017

Mateo 19,16-2: El joven rico

Mateo 19,16-22
Lunes de la 20 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Él le preguntó: "¿Cuáles?" Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo." El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?" Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo." Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

SOBRE EL MISMO TEMA:
La lógica del hacer
Seguimiento de Cristo
Si quieres ser perfecto  

Mateo 19,16-22: El seguimiento de Cristo

Mateo 19,16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Él le preguntó: "¿Cuáles?" Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo." El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?" Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo." Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

— Comentario de Reflexiones Católica
"El seguimiento de Cristo"

Este fragmento tiene como tema central el seguimiento de Cristo y la consiguiente relación con los bienes materiales en vistas a la vida eterna, que resulta ser el punto culminante de la perícopa.

La pregunta inicial dirigida por el joven a Jesús —“Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para obtener la vida eterna?”— la recoge el mismo Jesús en la sentencia del v. 29, que encierra la promesa hecha a los discípulos: «Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».

Entre la introducción y la conclusión, el discurso está articulado en escenas sucesivas que van ahondando y ampliando el horizonte.

La negativa del joven a vender sus bienes permite a Jesús comunicar una enseñanza general sobre el peligro de las riquezas, siempre en vistas a la vida eterna (vv. 23-26). Sus palabras suscitan dos preguntas diferentes en los discípulos.

La primera llena de turbación: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?» (v. 25); en cambio, la segunda —expresada por Pedro— tiene todavía como centro el fin por el que tiene sentido renunciar a las riquezas. Ese fin es la vida eterna, y, todavía antes, una más profunda y auténtica comunión con Dios y con todos los hombres. Para emplear otra expresión presente en el fragmento, el fin es la consecución de la «perfección» (v. 21).

Sin embargo, será bueno subrayar que ésta —según una opinión acreditada entre los exégetas— no debe entenderse como la propuesta de un «plus» reservado a un grupo restringido de discípulos. Al contrario, indica el “cumplimiento”, vivir hasta el fondo —sin componendas o medias tintas— según la lógica del Evangelio.

Nadie puede «entrar en la vida» manteniendo el corazón apegado a los bienes perecederos. La condición para ser verdaderamente libres para Dios es la de seguir a Jesús poniendo sólo en él —y no en las riquezas— nuestra propia confianza.

Como ya ha afirmado el evangelista, el Reino de Dios pertenece a los pobres en el espíritu (cf. Mt 5,3), que en su pequeñez y humildad reciben como don de Dios precisamente todo lo que es imposible a las fuerzas humanas: la gracia para resistir al poder seductor de las riquezas.

La salvación eterna no es nunca un derecho, ni siquiera para los discípulos que lo han dejado todo para seguir a Jesús; es un don que la bondad divina derrama sobre quien quiere y como quiere (cf. 20,1-16), con el inconfundible estilo de otorgar privilegio a quien menos se lo espera: precisamente a los últimos.

Jesús concluye, pues, su enseñanza introduciendo de manera solemne —“Os aseguro que...” (v. 28)— la promesa dirigida a los discípulos: ellos —pobres pescadores, publicanos y pecadores— serán asociados a su gloria real en la regeneración, es decir, cuando, al final de los tiempos, aparecerá la nueva creación, en donde una vez más serán rebajadas las ambiciones humanas y exaltada la pobreza. 

Mateo 19,16-22: Si quieres ser perfecto

Mateo 19,16-22  

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Él le preguntó: "¿Cuáles?" Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo." El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?" Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo." Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

— Comentario de Reflexiones Católicas
"Si quieres ser perfecto..." 

La palabra "perfecto" está compuesta por el prefijo "per", que tiene en sí mismo un sentido de movimiento: per, hacia un objetivo, hacia un fin.

Las cosas imperfectas no están terminadas. No obstante, algunas tienen, en todo caso, un gran valor, como la famosa sinfonía inacabada de Beethoven. Pero la mayor parte de las obras no terminadas parece que no tienen sentido. No tiene sentido empezar el camino si, después, no se llega a la meta.

La perfección cristiana es el camino hacia el Padre. Dios, nos asegura la Sagrada Escritura, no deja nada incumplido e imperfecto y lleva al hombre hacia el fin eterno. Por eso, Cristo dice: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5,48).

Puesto que todos buscan la perfección, la frase condicional de Jesús parece casi superflua: «si quieres ser perfecto»... Explica san Juan Crisóstomo: Dios quiere conducir a todos los hombres a la perfección, pero no todos los hombres tienen la buena voluntad de colaborar con Él. Sin embargo, Crisóstomo cree firmemente en la fuerza de voluntad humana; según él, para llegar a la perfección con la ayuda de Dios, basta querer.

Los Padres de la Iglesia sostienen que la exhortación a ser perfectos está dirigida a todos los amigos de Jesús. Rezamos el Padre nuestro: las palabras de esta oración contienen toda la perfección del cielo y de la tierra. El problema es «cómo» llegar a la perfección.

En la vida, crecemos y nos desarrollamos gradualmente. El progreso psicológico no es igual para todos y, también en el camino de la salvación, algunos proceden más rápidamente y otros son más lentos.

San Basilio no admite una actitud tibia y un camino medio para el cristiano. Cree que la conversión a Dios debe ser total: cuando el hombre comprende que quiere vivir unido a Cristo, inmediatamente, todo el evangelio debería convertirse en su regla de vida.

Su amigo Gregorio Nacianceno no es tan radical. La vida está hecha de etapas; y en el crecimiento espiritual se pone en práctica primero una virtud y después otra, en el esfuerzo continuo por mejorar. La perfección es un fin común, pero el camino para alcanzarla puede ser más o menos largo.

Preceptos y consejos

La conciencia del ritmo personal de la vida espiritual llevó a la distinción entre los llamados preceptos y los consejos.

Los preceptos son el mínimo requerido, el escalón más bajo del recorrido hacia la perfección, la base para «entrar en la vida». Quien los trasgrede comete pecado. Los consejos son una ayuda para obtener un bien superior, la perfección.

Ningún cristiano puede robar; pero no todos deben renunciar a lo que poseen más allá de lo necesario para la vida cotidiana, Renunciar a lo superfluo con amor al prójimo lleva adelante en el camino espiritual y, por esto, los religiosos toman este consejo como programa de vida y hacen voto de pobreza.

Todos los cristianos, cuando oran, piden pureza de corazón, pero no todos eligen la virginidad, sólo quien busca una pureza más radical para una relación más íntima con Dios.

Orando, decimos «hágase tu voluntad»; es decir, la obediencia es una virtud cristiana fundamental y, también Jesús decía que sólo hacía lo que le pedía el Padre que está en los cielos (Jn 5,19). Pero la obediencia religiosa conlleva confiarse plenamente al padre espiritual o al superior, para que interpreten la voluntad de Dios en las distintas situaciones de la vida cotidiana. Por tanto, preceptos y consejos conducen al mismo fin. 

Mateo 19,16-22: La lógica del hacer

Mateo 19,16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Él le preguntó: "¿Cuáles?" Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo." El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?" Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo." Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

— Comentario por Reflexiones Católicas  
"La lógica del hacer"

Jesús prosigue con decisión el camino hacia Jerusalén junto con los suyos, a quienes ya ha anunciado la pasión y el acontecimiento de la resurrección, pero éstos no comprenden. A lo largo del camino prosigue la obra de formación de sus discípulos.

El evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con un joven rico, el cual parece desear la exigencia de una vida más elevada. Siente que todavía le falta algo. Su pensamiento, según la educación que ha recibido y según la tradición, sigue la lógica del hacer, la lógica de las «obras buenas». Le pide al Maestro alguna indicación nueva, adecuada a sus aspiraciones y capaz de saciar su insatisfacción. De ahí la pregunta que plantea: « ¿Qué he de hacer para obtener la vida eterna?» (v. 16).

Anda buscando. Jesús le ayuda a emprender un camino. Lo esencial no es preguntarse qué se puede hacer; lo esencial es buscar a aquél que es bueno, observando los mandamientos y amando al prójimo como a sí mismo (v. 17).

Jesús quiere introducirle en una relación más verdadera con Dios —«entrar en la vida»— proponiéndole de nuevo, entre los mandamientos, punto de referencia para el joven, los que rigen nuestra relación con los otros, y añade lo que se dice en el Levítico (19,18), para hacerle pasar de la atención a sí mismo a la atención a los demás. Ante la insistencia del joven: « ¿Qué me falta aún?», Jesús le responde ofreciéndole el don del seguimiento de la criatura nueva: «Ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme».

Se trata de un paso radical: la puerta estrecha que conduce a la vida y hace entrar en el Reino de Dios y participar en la salvación. Jesús habla a la libertad del joven —las dos indicaciones del Maestro están introducidas con un «si quieres»— para que decida en su corazón. La respuesta va acompañada por un adjetivo doloroso: “El joven se fue muy triste”. Su tesoro estaba constituido por las riquezas y por todo lo que está ligado a ellas.

¿Acaso no son los bienes un signo de la bendición de Dios, tal como le había enseñado? De hecho, se han convertido en su verdadero ídolo, aunque practique los mandamientos. No es libre por dentro. Da limosna a los pobres, pero no comparte con ellos sus bienes y su vida. Nos viene a la mente el encuentro de Jesús con los pequeños a lo largo del mismo camino que le lleva a Jerusalén: «De los que son como ellos es el Reino de los Cielos» (v. 14).

«Escucha, Israel» (Dt 6,4). El pecado de idolatría, que puede tener muchísimos rostros, nos separa de Dios y os divide a unos de otros. En consecuencia, tanto el hombre como el pueblo caen en la esclavitud de sí mismos y, por eso, se convierten en esclavos de otros. El verdadero peligro no son los pueblos de alrededor, ni sus tradiciones, ni siquiera las mismas riquezas; el peligro está en la división que llevamos en nosotros y que alimentamos entre nosotros. Está en apartar la mirada del Señor. No podemos ser fuente si no estamos unidos al manantial. Esa es la razón de que no baste con la observancia de los mandamientos: es posible observarlos y no conocer ni a Dios ni su designio.

Y cuando, como dice el evangelista, el Maestro presenta al joven el verdadero rostro de Dios y le invita a seguirle, el joven se aleja porque el ídolo de la riqueza le ha vuelto esclavo e invidente. A causa de sus obras y de sus bienes, se niega a pasar por la «puerta estrecha» que conduce a la vida: « Ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme». Así es como se habría encarnado en el joven el amor al prójimo y al primero de sus prójimos, que era el Maestro a quien se había dirigido y el que le había mirado con una mirada llena de amor.

Este mensaje sigue siendo actual.

21 de agosto: SAN PÍO X

LUNES DE LA 20 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Jueces 2,11-19
Salmo 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo
Mateo 19,16-22

Jueces 2,11-19

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté. El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les había dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada. Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos. Cuando el Señor hacía surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, recaían y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.

Salmo 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres.
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas.
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad.
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos.
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Mateo 19,16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." Él le preguntó: "¿Cuáles?" Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo." El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?" Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo." Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

sábado, 19 de agosto de 2017

Mateo 15,21-28: La mujer cananea

Mateo 15,21-28
Miércoles de la 18 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 20 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

































En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo." Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando." Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel." Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme." Él le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos." Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos." Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas." En aquel momento quedó curada su hija.

SOBRE EL MISMO TEMA:
La compasión no conoce fronteras 
La fe de la cananea
Se retiró hacia el país de Tiro y Sidón
Una mujer cananea se puso a gritar
Evangelio en imágenes

Mateo 15,21-28: Una mujer cananea se pudo a gritar

Mateo 15,21-28   

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo." Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando." Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel." Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme." Él le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos." Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos." Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas." En aquel momento quedó curada su hija.

— Comentario por el P. Raniero Cantalamessa, OFM
“Una mujer cananea se puso a gritar”

Si Jesús hubiera escuchado a la mujer cananea a la primera petición, sólo habría conseguido la liberación de la hija. Habría pasado la vida con menos problemas. Pero todo hubiera acabado en eso y al final madre e hija morirían sin dejar huella de sí. Sin embargo, de este modo su fe creció, se purificó, hasta arrancar de Jesús ese grito final de entusiasmo: "Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas".

Desde aquel instante, constata el Evangelio, su hija quedó curada. Pero, ¿qué le sucedió durante su encuentro con Jesús? Un milagro mucho más grande que el de la curación de la hija. Aquella mujer se convirtió en una "creyente", una de las primeras creyentes procedentes del paganismo. Una pionera de la fe cristiana. Nuestra predecesora.

¡Cuánto nos enseña esta sencilla historia evangélica! Una de las causas más profundas de sufrimiento para un creyente son las oraciones no escuchadas. Hemos rezado por algo durante semanas, meses y quizá años. Pero nada. Dios parecía sordo. La mujer cananea se presenta siempre como maestra de perseverancia y oración.

Quien observara el comportamiento y las palabras que Jesús dirigió a aquella pobre mujer que sufría, podía pensar que se trataba de insensibilidad y dureza de corazón. ¿Cómo se puede tratar así a una madre afligida? Pero ahora sabemos lo que había en el corazón de Jesús y que le hacía actuar así. Sufría al presentar sus rechazos, trepidaba ante el riesgo de que ella se cansara y desistiera. Sabía que la cuerda, si se estira demasiado, puede romperse. De hecho, para Dios también existe la incógnita de la libertad humana, que hace nacer en él la esperanza. Jesús esperó, por eso, al final, manifiesta tanta alegría. Es como si hubiera vencido junto a la otra persona.

Dios, por tanto, escucha incluso cuando... no escucha. En él, la falta de escucha es ya una manera de atender. Retrasando su escucha, Dios hace que nuestro deseo crezca, que el objeto de nuestra oración se eleve; que de lo material pasemos a lo espiritual, de lo temporal a lo eterno, de los pequeño a lo grande. De este modo, puede darnos mucho más de lo que le habíamos pedido en un primer momento.

Con frecuencia, cuando nos ponemos en oración, nos parecemos a ese campesino del que habla un antiguo autor espiritual. Ha recibido la noticia de que será recibido en persona por el rey. Es la oportunidad de su vida: podrá presentarle con sus mismas palabras su petición, pedirle lo que quiere, seguro de que le será concedido. Llega el día, y el buen hombre, emocionadísimo, llega ante la presencia del rey y, ¿qué le pide? ¡Un quintal de estiércol para sus campos! Era lo máximo en que había logrado pensar. A veces nosotros nos comportamos con Dios de la misma manera. Lo que le pedimos comparado a lo que podríamos pedirle no es más que un quintal de estiércol, nimiedades que sirven de muy poco, es más, que a veces incluso pueden volverse contra nosotros.

San Agustín era un gran admirador de la cananea. Aquella mujer le recordaba a su madre, Mónica. También ella había seguido al Señor durante años, pidiéndole la conversión de su hijo. No se había desalentado por ningún rechazo. Había seguido al hijo hasta Italia, hasta Milán, hasta que vio que regresaba al Señor. En uno de sus discursos, recuerda las palabras de Cristo: "Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; tocad y se os abrirá", y termina diciendo: "Así hizo la cananea: pidió, buscó, tocó a la puerta y recibió". Hagamos nosotros también lo mismo y también se nos abrirá. 

20 de agosto: SAN BERNARDO DE CLARAVAL

DOMINGO DE LA 20 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Isaías 56,1.6-7
Salmo 66,2-3.5.6.8: 
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
Romanos 11,13-15.29-32
Mateo 15,21-28

Isaías 56,1.6-7

Así dice el Señor: «Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.»

Salmo 66,2-3.5.6.8: 
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

Romanos 11,13-15.29-32

Os digo a vosotros, los gentiles: Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos. Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida? Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos.

Mateo 15,21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
— Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.
Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
— Atiéndela, que viene detrás gritando.
Él les contestó:
— Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:
— Señor, socórreme.
Él le contestó:
— No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
Pero ella repuso:
— Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús le respondió:
— Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija.

COMENTARIO DOMINICAL:
por Mons. Francisco González  

Mt 19,13-15: Jesús y los niños

Mateo 19,13-15
Sábado de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

SOBRE EL MISMO TEMA:  
Contra la mentalidad del éxito
Los pequeños
No se lo impidan  

Mt 19,13-15: No se lo impidan

Mt 19,13-15  

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

— Comentario de Reflexiones Católicas
"No se lo impidan"

El evangelista Mateo nos ha ofrecido ya otra escena en la que aparece Jesús con los niños (cf. 18,1-5). En aquella ocasión los niños entran en escena para simbolizar la actitud que deben tener los que desean pertenecer al reino. Y la cualidad esencial que en ellos se destaca es la humildad, la impotencia frente a la vida, la necesidad que tienen de sus padres...

Todo ello debe poner de relieve la actitud del ser humano frente al reino, ante el cual todos nos hallamos en la misma situación de imposibilidad, de impotencia, de mendicidad: de Dios nace la iniciativa y su gracia se derrama sobre el ser humano cuando éste se siente así de pequeño; como es en realidad.

La mención de los niños ahora es diferente, aunque Adrian Leske, exegeta canadiense, piensa que este pequeño interludio está colocado aquí deliberadamente, antes de la historia del joven rico, como recordatorio de que sólo se puede entrar en el reino por la humildad. Los peregrinos, que habían sido testigos de las curaciones de Jesús, quieren que bendiga a sus hijos, pero los discípulos parecen haber olvidado la lección que el Maestro les había dado antes acerca de la grandeza en el reino (18,1-4).

O. Cullmann en su estudio sobre el bautismo en el nuevo testamento ha descubierto la clave de interpretación de este pasaje en la palabra de Jesús: “No se lo impidan”. Sería una expresión técnica en relación con el bautismo (3,14; Hech 8,36; 10,47). La sentencia de Jesús justificaría así el bautismo que era concedido a los niños. El Bautismo como la puerta de entrada en el reino. La discusión sobre si el bautismo debía concederse o no a los niños estaría zanjada así desde las palabras de Jesús.

Por otra parte, la bendición que Jesús da no tiene nada de mágico. Su bendición se halla en relación con el reino: Dios se da incluso a los más pequeños y a los que se hacen como ellos. La bendición propia del reino es todo lo contrario a la maldición y Jesús aparece en los evangelios como el superador de toda maldición, el vencedor de Satanás (4,1ss; 6,13).

El punto de este episodio es distinto al de otros momentos en que los niños entran en escena. Lo característico de la mención de los niños en esta ocasión no es su funcionalidad o ejemplarismo, sino su significado personal. Se trata de que ellos, por sí mismos, están entre los primeros en entrar en el Reino de los Cielos.

El rito de la imposición de manos y la bendición de los niños era común en la época. Lo hacían los padres, pero se pedía también la bendición de los rabinos. En esta ocasión acuden a Jesús con los niños, para que los bendiga.

La acción de los discípulos de impedir que los niños se acercaran a Jesús muestra la incomprensión de éstos al ministerio de Cristo. En la antigüedad (y en muchas partes en la actualidad) los niños no eran considerados seres significativos en la sociedad. Jesús por el contrario los hace los privilegiados para obtener el reino de Dios, los incluye en la vida de la comunidad cristiana. Tienen su lugar y su misión.

Con esto incluye y privilegia dentro de la comunidad a los marginados, despreciados, desconocidos y excluidos de la convivencia humana. ¡De éstos es el Reino de los cielos!. La Iglesia y nuestra asamblea litúrgica no debe excluir a nadie pues perdería su característica de católica, de universalidad de salvación.

“Estos pequeños” están y deben estar al centro de la familia, de la Iglesia y de la sociedad. Se les debe respeto, justicia, cuidado y amor pues tienen dignidad como personas; tienen derechos que deben ser defendidos: la vida, la salud, adecuadas condiciones de vida, integridad física y afectiva; derecho a la verdad, a la educación, a la diversión; derecho a conocer y amar a Dios. Quien acoge a uno de estos pequeños acoge a Jesús. ¡Ay de aquél que le impida a los otros ir a Jesús!

Muchas veces nos exhorta Jesús a la infancia espiritual, porque ella es el camino único para llegar a El (18,3). Santa Teresa del Niño Jesús extrajo esta espiritualidad como esencia del Evangelio y Benedicto XV la llama "el secreto de la santidad". 

Mt 19,13-15: Contra la mentalidad del éxito

Mt 19,13-15  

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

— Comentario de Reflexiones Católicas 
"Contra de la mentalidad del éxito"

De nuevo se presenta la infancia como signo y figura del buen discípulo. Este texto no debe confundirse con el del capítulo 18,1-5;6-9. La intención no es la misma: en el capítulo 18 se trataba de hacerse como los niños y no escandalizarlos; aquí el texto acentúa un conflicto de Jesús con los discípulos que asombrados ven cómo el Maestro se detiene, acoge a los niños y los bendice. La sintonía de los niños con Jesús invita a reflexionar sobre el carácter del Maestro.

Al subir a Jerusalén para sufrir, Jesús se detendrá varias veces a lo largo del camino para acercarse a los humildes, a los enfermos, y esto ante la extrañeza de la gente y de los discípulos. La seriedad de su camino hacia Jerusalén y las implicaciones que tiene, no lo separan de los pequeños; no se deja envolver por una soledad principesca y llena de vanagloria.

Jesús no sólo se detiene y reprende a los discípulos, sino que hace de su gesto una enseñanza. "Dejen que los niños vengan a mí", no es sólo una invitación a hacerse como niños, sino una declaración y una verdadera promesa hecha a todos los que son como ellos que son parte del Reino.

El texto de hoy nos invita a "venir a Jesús", es decir, a creer en él, lo cual nos lleva a entrar en el Reino recibiéndolo como un niño, que nada ofrece a cambio más que la propia pequeñez.

Frecuentemente hemos comprendedido el simbolismo de los niños en el marco de la pureza o inocencia, pero en este episodio el niño se convierte en tipo de salvación porque desposeído de fuerza tiene que colocar su fuerza en otro. Los niños son prototipo de fe y de confianza en Dios. Esta debilidad confiada es el motivo que impulsa a quienes acercan los niños a Jesús. Recurren para que se les imponga las manos y para que Jesús rece por ellos. En los dos actos quienes los conducen comprenden la impotencia que aqueja a los niños.

Con el mismo descuido con que en el pasaje anterior un hombre despide a su mujer, la reacción por parte de los discípulos es la de “regañar” a los niños (v.13b). No son capaces de comprender que el amor fiel debe ser recibido de Jesús.

Sólo aquellos que conscientes de la propia debilidad buscan ser recibidos por Jesús son los que pueden integrar la nueva realidad salvífica del Reino. Sólo desde la propia debilidad aceptada y asumida es posible reconocer el señorío de Dios sobre la historia humana. Los autosuficientes están imposibilitados de reconocer la realidad de gracia que se ha hecho presente en Jesús de Nazaret.

Por ello, Jesús exige (v.14) que no se impida a los desvalidos e impotentes el acercamiento a su persona. La conclusión del pasaje manifiesta la concesión de la petición que se le había hecho: “les impuso la mano” (v.15).

Contagiados por la mentalidad del éxito, los integrantes de la comunidad eclesial son tentados frecuentemente a buscar la compañía de quienes son los poseedores de bienes, fuerzas o cualidades. Como los discípulos quisieran “regañar” a los impotentes y a los desvalidos de este mundo.

Frente a esta actitud, es necesario recordar siempre los gestos de acogida de Jesús que por nuestra mentalidad se nos hacen difícil de aceptar. En toda persona desprotegida y débil y, sólo en ella, es posible encontrar la fuerza de Jesús. Ellos por “la imposición de las manos” reciben el poder de Dios.

La comunidad cristiana debe acoger a estos seres porque gracias a ellos puede ser expresión adecuada del designio salvador. La opción por ellos es reflejo de su comprensión y aceptación del Reinado de Dios. Este exige, para ser recibido un cambio profundo de actitudes y comportamientos, una profunda conversión producida por la gracia del Reino. 

Mt 19,13-15: Los pequeños

Mt 19,13-15  

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Los pequeños"

Acercaron a Jesús unos niños, para que les impusiera las manos y rezara por ellos. Me imagino esa escena: madres que llevan a sus hijos pequeños... Jesús ora por ellos... el niño sonríe, o se enfada.

“Pero los discípulos les regañaron”

En la mentalidad judía, aun siendo el niño una bendición, se le consideraba oficialmente como un ser insignificante que no adquiere total importancia hasta su entrada adulta en la sinagoga, a los doce años. Era corriente esa mentalidad: ¡los mismos apóstoles regañan a los chiquillos! Jesús no está de acuerdo. Para El, un niño cuenta, es alguien.

"Dejad a los niños y no les impidáis que vengan a mí 
porque de los que son como éstos, es el reino de los cielos" 

Los primeros cristianos muy pronto interpretaron estas palabras como una toma de posición de Jesús en favor del bautismo de los niños pequeños. Hoy vuelve a plantearse esa cuestión pues se insiste en la importancia de la fe de la persona y algunos padres reconocen no tener la fe necesaria para educar a su hijo y esperan a que el hijo decida cuando tenga la edad. Pero los descubrimientos de la psicología muestran la importancia de los primeros años para la orientación de toda una vida.

El reino de los cielos es de los que son como ellos... 

Jesús los pone como ejemplo a los mayores en el sentido de que no tenemos derecho a excluirlos del Reino en el que están en mejor concordancia que nosotros. Nada es más opuesto al Reino de Dios que la suficiencia orgullosa y razonadora de ciertos adultos que quieren juzgarlo todo según su propia norma. Ellos no creen mas que lo que comprenden. Jesús había dicho: "Bendito seas Padre... porque has escondido estas cosas a los "sabios y entendidos" y se las has revelado a los pequeños" (Mt 11,25) Es éste, sin duda, el sentido que hay que atribuir a la invitación de adoptar un "espíritu de infancia".

Evidentemente no se trata aquí de abogar para la regresión a los infantilismos. Danos, Señor, el verdadero espíritu de infancia.

Preferencia de Jesús 

Jesús atendía a todos y, con preferencia, a los más débiles y marginados de la sociedad: los enfermos, los «pecadores». En esta ocasión, a los niños que le traen para que los bendiga. A los apóstoles se les acaba la paciencia. Esta breve episodio nos interpela también sobre nuestra actitud hacia los niños. En tiempos de Jesús, no se les tenía en cuenta. Ahora ha aumentado el respeto que la dignidad de los niños despierta en la sociedad. En la Iglesia, tal vez, sea la época en que más se les atiende pastoralmente.

La familia cristiana, y toda la comunidad, deben sentirse responsables de evangelizar a los niños, de transmitirles la fe y el amor a Dios. Las ocasiones de esta atención para con los niños son numerosas: el Bautismo, la catequesis como iniciación en los valores cristianos, los demás sacramentos de la iniciación (Confirmación y Eucaristía), las Misas dominicales más pedagógicamente preparadas para niños, los diversos ambientes de su educación cristiana, etc.

Ahora los niños no ven a Jesús por la calle para acercarse a él a que les bendiga. Nos ven a nosotros. Y nosotros tenemos que conducirles hacia el amor de Jesús, con todas las consecuencias. 

SÁBADO DE LA 19 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Josué 24,14-29
Salmo 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad
Mateo 19,13-15

Josué 24,14-29

En aquellos días, Josué continuó hablando al pueblo: "Pues bien, temed al Señor, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto; y servid al Señor. Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; que yo y mi casa serviremos al Señor." El pueblo respondió: "¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. También nosotros serviremos al Señor; ¡es nuestro Dios!"Josué dijo al pueblo: "No podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados. Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá contra vosotros y, después de haberos tratado bien, os maltratará y os aniquilará." El pueblo respondió: "¡No! Serviremos al Señor." Josué insistió: "Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor." Respondieron: "¡Somos testigos!" Josué contestó: "Pues bien, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis, y poneos de parte del Señor, Dios de Israel." El pueblo respondió: "Serviremos al Señor, nuestro Dios. y le obedeceremos."Aquel día, Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, cogió una gran piedra, y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor, y dijo a todo el pueblo: "Mirad esta piedra, que será testigo contra vosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros, para que no podáis renegar de vuestro Dios." Luego despidió al pueblo, cada cual a su heredad. Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

Salmo 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Mateo 19,13-15

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: "Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos." Les impuso las manos y se marchó de allí.

19 de agosto: SAN JUAN EUDES, por Celestino Hueso, S.F.


El matrimonio Eudes Corbin estaba preocupadísimo. Llevaban dos años casados y no tenían hijos, así que, sin pensarlo dos veces, se fueron a un santuario de la Virgen a pedirle ese favor tan grande y al cabo de nueve meses llegó Juan, detrás de él llegaron otros cinco.

Nuestro santo de hoy es el mayor, Juan Eudes que ya desde niño se mostró como un enamorado de Dios. A los 14 entró a estudiar con los Jesuitas y, poco después ingresó en la Congregación del oratorio, muy a pesar de sus padres que querían que se casara y fuera granjero como ellos.

Un par de años más tarde la peste visitó Normandía y allá fue nuestro joven para atender a las víctimas de tan terrible plaga.

¿Os acordáis de las misiones populares, aquellas en las que cantábamos “El demonio a la oreja te está diciendo: No vayas al rosario sigue durmiendo. Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado?
Bueno pues comenzaron en esta época y Juan fue predicador de las misiones durante toda su vida. Y de los buenos.

El día de la Anunciación de 1643 fundó la Congregación de Jesús y María, dedicada a la formación de los sacerdotes, pero no le fue sencillo porque la Congregación tuvo muchos enemigos en los primeros tiempos.

Se nos fue al cielo el 19 de Agosto de 1680.

jueves, 17 de agosto de 2017

VIERNES DE LA 19 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Josué 24,1-13
Salmo 135: Porque es eterna su misericordia
Mateo 19,3-12

Josué 24,1-13

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor. Josué habló al pueblo: "Así dice el Señor, Dios de Israel: "Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. Envié a Moisés y Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres; y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el mar Rojo. Pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron, y os los entregué. Tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé ante vosotros. Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos. Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos; pero yo os los entregué; sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos, no con tu espada ni con tu arco. Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido, y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado, y de los que ahora coméis.""

Salmo 135: Porque es eterna su misericordia

Dada gracias al Señor porque es bueno.
R. Porque es eterna su misericordia

Dad gracias al Dios de los dioses.
R. Porque es eterna su misericordia

Dad gracias al Señor de los señores.
R. Porque es eterna su misericordia

Guió por el desierto a su pueblo.
R. Porque es eterna su misericordia

Él hirió a reyes famosos.
R. Porque es eterna su misericordia

Dio muerte a reyes poderosos.
R. Porque es eterna su misericordia

Les dio su tierra en heredad.
R. Porque es eterna su misericordia

En heredad a Israel, su siervo.
R. Porque es eterna su misericordia

Y nos libró de nuestros opresores.
R. Porque es eterna su misericordia

Mateo 19,3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?" Él les respondió: "¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Ellos insistieron: "¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?" Él les contestó: "Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio." Los discípulos le replicaron: "Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse." Pero él les dijo: "No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga."

Mateo 18,21-35: Parábola del servidor despiadado

Mateo 18,21-35
Jueves de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Año III
Martes de la 3 Semana de Cuaresma

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". Y les propuso esta parábola: "Se parece el Reino de los cielos a un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía tres mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo". El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo extrangulaba diciendo: "Págame lo que me debes". El compañero, arrodillándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré". Pero él se negó, y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?". Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano". Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

SOBRE EL MISMO TEMA:
La necesidad del perdón    

Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, Año I (Lecturas)

Josué 3,7-10a.11.13-17
Salmo 113A,1-2.3-4.5-6: Aleluya
Mateo 18,21–19,1

Josué 3,7-10a.11.13-17

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: «Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés. Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán.» Josué dijo a los israelitas: «Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor, vuestro Dios. Así conoceréis que un Dios vivo está en medio de vosotros, y que va a expulsar ante vosotros a los cananeos. Mirad, el arca de la alianza del Dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros. Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Dueño de toda la tierra pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse.» Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. Y, al llegar al Jordán, en cuanto mojaron los pies en el agua –el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la siega–, el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adam, un pueblo cerca de Sartán, y el agua que bajaba al mar del desierto, al mar Muerto, se cortó del todo. La gente pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar todos

Salmo 113A,1-2.3-4.5-6
R. Aleluya

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.
R. Aleluya

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.
R. Aleluya

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?
R. Aleluya

Mateo 18,21–19,1

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros m¡ Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.» Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

miércoles, 16 de agosto de 2017

MIÉRCOLES DE LA 19 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Deuteronomio 34,1-12
Salmo 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida
Mateo 18,15-20

Deuteronomio 34,1-12

En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte de Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, el territorio de Neftalí, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo: "Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: "Se la daré a tu descendencia." Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella."Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no había perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.

Salmo 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Aclama al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: "¡Qué temibles son tus obras!"
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas.
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua.
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Mateo 18,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

Éxodo 30,34-38: Incienso perfumado

Éxodo 30,34-38  

30:34 Dijo Yahveh a Moisés: Procúrate en cantidades iguales aromas: estacte, uña marina y gálbano, especias aromáticas e incienso puro.
30:35 Prepara con ello, según el arte del perfumista, un incienso perfumado, sazonado con sal, puro y santo;
30:36 pulverizarás una parte que pondrás delante del Testimonio, en la Tienda del Encuentro, donde yo me encontraré contigo. Será para vosotros cosa sacratísima.
30:37 Y en cuanto a la composición de este incienso que vas a hacer, no la imitéis para vuestro uso. Lo tendrás por consagrado a Yahveh.
30:38 Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, será exterminado de en medio de su pueblo. 

Éxodo 30,22-33: Aceite de la unción

Éxodo 30,22-33  

30:22 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:23 Toma tú aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea, 250; de caña aromática, 250;
30:24 de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de aceite de oliva.
30:25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Este será el óleo para la unción sagrada.
30:26 Con él ungirás la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio,
30:27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
30:28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la pila con su base.
30:29 Así los consagrarás y serán cosa sacratísima. Todo cuanto los toque quedará santificado.
30:30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
30:31 Hablarás a los israelitas, diciendo: Este será para vosotros el óleo de la unción sagrada de generación en generación.
30:32 No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre; no haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Santo es y lo tendréis por cosa sagrada.
30:33 Cualquiera que prepare otro semejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su pueblo.

Éxodo 30,17-21: La pila para el lavatorio ritual

Éxodo 30,17-21  

30:17 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:18 Haz una pila de bronce, con su base de bronce, para las abluciones. Colócala entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echa agua en ella,
30:19 para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies con su agua.
30:20 Antes de entrar en la Tienda del Encuentro se han de lavar con agua para que no mueran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de quemar los manjares que se abrasan en honor de Yahveh.
30:21 Se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Este será decreto perpetuo para ellos, para Aarón y su posteridad, de generación en generación.

Mateo 18,15-20: La corrección fraterna

Mateo 18,15-20 
Miércoles de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

16 de Agosto: SAN ESTEBAN, PRIMER REY DE HUNGRÍA (975-1038)

SAN ESTEBAN REY DE HUNGRIA
Basílica de san Esteban, Budapest

Nació en Estrigona en el año 975 y murió el 15 de agosto de 1038.

Fue hijo del príncipe húngaro Géza y de Sarolta, hija del jefe tribal húngaro Gyula. Según la tradición, antes de que el futuro monarca húngaro naciese, el protomártir san Esteban se le apareció a su madre Sarolta y le anunció que su hijo sería un gran monarca. Aunque Esteban recibió el nombre pagano de Vajk, una vez que su familia se cristianizó adoptó el nombre de Esteban. Fue bautizado, junto con su padre, por el arzobispo san Adalberto de Praga en el 985.

Un acontecimiento relevante para la familia de Esteban fue la muerte en 995 del duque germano Enrique, el Pendenciero, de Baviera, vecino de la casa húngara y con el mantenían una tensa relación. Cuando el futuro emperador y santo Enrique II reemplazó a su padre las dos familias se acercaron religiosa y políticamente. Geza, el padre de Esteban, consiguió la mano de la hermana de Enrique II, Gisela de Baviera, para su hijo. El matrimonio se llevó a cabo en 996 en la abadía de Scheyern, en suelo germánico.

— Disputa por el trono

El primitivo Estado medieval húngaro conocido como el Principado de Hungría consistía en una federación de tribus húngaras dirigidas cada una por un jefe, quienes respondían ante un príncipe. Desde la muerte del gran príncipe Árpád en 907, las tribus siguieron políticas independientes sin obedecer directamente a la figura central.

La familia gobernante que conservó el título fue la Casa de Árpád, los ancestros de Esteban, quienes tenían sus terrenos tribales al noroeste de la actual Hungría. Esto los convirtió en vecinos fronterizos del Sacro Imperio Romano Germánico y motivó al príncipe Géza, padre de Esteban, a acercarse política y religiosamente a la figura del emperador germánico y al papado para poder gozar de mayor estabilidad.

Tras la muerte de Géza, Esteban asumió el poder del principado magiar en 997 según tradición cristiana occidental de la primogenitura, donde el hijo del anterior monarca heredaba la corona.

Sin embargo, el Señor de Somogy, Cupan (también descendiente de Árpad), repudiando la nueva fe y las tradiciones europeas medievales se rebeló contra Esteban. Otras tradiciones locales defendían el senioratus, es decir, el pariente mayor de la familia gobernante heredaba el trono. Se produjo entonces la Rebelión de Cupan en 997.

Cupan aspiraba a tomar por esposa a la reina viuda y no reconocer a Esteban. En consecuencia se produjo un enfrentamiento militar cerca de la actual ciudad húngara de Veszprém, donde Cupan fue derrotado por tropas húngaras y germánicas. Puesto que Gisela, la esposa de Esteban, era de Baviera, vinieron con ella muchos caballeros, clérigos y nobles germánicos, quienes con el caudillo húngaro Csanád comandaron la Batalla de Veszprém contra Cupan.
Cupan fue descuartizado (en el sentido propio de la expresión, es decir, cortado en cuatro pedazos) y sus miembros enviados a las cuatro ciudades más importantes de Hungría: Veszprém, Esztergom, Fehérvár y Gyulafehérvár. Fueron colocados en las puertas de cada ciudad como claro mensaje para aquellos paganos que deseasen retar la autoridad de Esteban y de las nuevas tradiciones.

— Primer rey de Hungría e impulsor del cristianismo

En 997 Esteban subió al trono de Hungría. Con el objeto de convertir a Hungría al cristianismo y establecerse a sí mismo como un sólido gobernante, Esteban envió al abad Astrico a Roma para pedirle al papa Silvestre II dignidad real y poder para establecer sedes episcopales. El Papa accedió a sus deseos y se presentó ante él con una corona con la que fue coronado en Gran el 17 de agosto de 1001.

Esteban se convertió oficialmente en un rey cristiano y Hungría pasó a tener el rango de Reino, siendo el segundo reino creado en la Europa central y oriental después de Croacia (Polonia, Bohemia, entre otros, sólo tenían el rango de Principado / Gran Ducado para la fecha).

Muchos obispos y arzobispos sirvieron intelectual y religiosamente al monarca, asistiéndole en la elaboración de leyes, el proceso de cristianización y administración y el desenvolvimiento del orden moral y social.

— Rey compasivo con los pobres y religioso

Esteban promovió la construcción de abadías, claustros, monasterios e iglesias y terminó otros como la abadía de Pannonhalma, cuya construcción fue iniciada por su padre.

La edificación más importante fue la basílica de Székesfehérvár en la que cabían 9000 personas. Ésta se convirtió en la basílica de coronación húngara y el lugar donde fueron enterrados casi tres decenas de monarcas húngaros.

Hacia 1016, Esteban abrió los caminos por tierra a Jerusalén para que los peregrinos pudiesen viajar hasta Tierra Santa (estas misma via a través de Hungría será utilizada por los ejércitos de la Primera Cruzada, de la Segunda y Tercera, así como por millones de peregrinos).

Esteban ordenó la fundación de una residencia en Roma y otra en Jerusalén para que los húngaros pudieran hospedarse en caso de ir de peregrinación. También fundó hospicios para peregrinos en Roma, Ravenna y Constantinopla.

Era amigo personal de San Bruno de Querfurt y mantenía correspondencia con el Abad San Odilo de Cluny.

— Últimos años

Los últimos años de su vida los pasó enfermo y enfrentándose a problemas familiares. El 2 de septiembre de 1031, cuando su único hijo, san Emerico, perdió la vida en una cacería, se desvaneció su esperanza de transferir los reinos de gobierno a las manos de un piadoso príncipe cristiano. Entonces, se produjo una querella entre sus numerosos sobrinos que aspiraban a la sucesión, tomando parte algunos de ellos en una conspiración contra su vida.

— Canonización

Esteban fue enterrado junto a su hijo en Stuhlweissenburg y ambos fueron canonizados en 1083 por el papa Gregorio VII, a petición del rey hungaro san Ladislao I. San Estebán fue el primer rey canonizado como santo sin haber sido mártir. Su fiesta se celebra el 16 de agosto.












Su mano derecha incorrupta es atesorada en la basílica de San Esteban, Budapest, como la reliquia más sagrada en Hungría.

martes, 15 de agosto de 2017

Éxodo 30,11-16: Censo y tributo

Éxodo 30,11-16  

30:11 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:12 Cuando cuentes el número de los israelitas para hacer su censo, cada uno pagará a Yahveh el rescate por su vida al ser empadronado, para que no haya plaga entre ellos con motivo del empadronamiento.
30:13 Esto es lo que ha de dar cada uno de los comprendidos en el censo: medio siclo, en siclos del Santuario. Este siclo es de veinte óbolos. El tributo reservado a Yahveh es medio siclo.
30:14 Todos los comprendidos en el censo, de veinte años en adelante, pagarán el tributo reservado a Yahveh.
30:15 El rico no dará más, ni el pobre menos del medio siclo, al pagar el tributo a Yahveh como rescate de vuestras vidas.
30:16 Tomarás el dinero del rescate de parte de los israelitas, y lo darás para el servicio de la Tienda del Encuentro; y será para los israelitas como recordatorio ante Yahveh por el rescate de sus vidas. 

Éxodo 30,1-10: Altar del incienso

Éxodo 30,1-10: Altar del incienso
Cf. Éxodo 37,25-28

30:1 Harás también un altar para quemar el incienso. De madera de acacia lo harás.
30:2 Será cuadrado: de un codo de largo y otro de ancho; su altura será de dos codos. Sus cuernos formarán un solo cuerpo con él.
30:3 Lo revestirás de oro puro, tanto su parte superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su derredor una moldura de oro,
30:4 y debajo de la moldura, a los costados, harás dos anillas. Las harás a ambos lados, para meter por ellas los varales con que transportarlo.
30:5 Harás los varales de madera de acacia y los revestirás de oro.
30:6 Colocarás el altar delante del velo que está junto al arca del Testimonio y ante el propiciatorio que cubre el Testimonio, donde yo me encontraré contigo.
30:7 Aarón quemará en él incienso aromático; lo quemará todas la mañanas, al preparar las lámparas,
30:8 y lo quemará también cuando al atardecer alimente las lámparas. Será incienso continuo ante Yahveh, de generación en generación.
30:9 No ofrezcáis sobre él incienso profano, ni holocausto ni oblación, ni derraméis sobre él libación alguna.
30:10 Aarón una vez al año hará expiación sobre los cuernos de este altar. Con la sangre del sacrificio por el pecado, es decir, el de la expiación, una vez cada año hará expiación por él en vuestras sucesivas generaciones. Cosa sacratísima es el altar en honor de Yahveh. 

Éxodo 29,38-46: Sacrificios diarios

Éxodo 29,38-46: Sacrificios diarios
Cf. Números 28,1-8

29:38 He aquí lo que has de ofrecer sobre el altar: dos corderos primales cada día, perpetuamente.
29:39 Ofrecerás un cordero por la mañana y el otro entre dos luces;
29:40 y con el primer cordero, una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva molida, y como libación un cuarto de sextario de vino.
29:41 Ofrecerás el otro cordero entre dos luces; lo ofrecerás con la misma oblación que a la mañana y con la misma libación, como calmante aroma del manjar abrasado en honor de Yahveh,
29:42 en holocausto perpetuo, de generación en generación, ante Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde me encontraré contigo, para hablarte allí.
29:43 Me encontraré con los israelitas en ese lugar que será consagrado por mi gloria.
29:44 Consagraré la Tienda del Encuentro y el altar, y consagraré también a Aarón y a sus hijos para que ejerzan mi sacerdocio.
29:45 Moraré en medio de los israelitas, y seré para ellos Dios.
29:46 Y reconocerán que yo soy Yahveh, su Dios, que los saqué del país de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yahveh, su Dios.

Éxodo 29,10-37: Sacrificios en la consagración

Éxodo 29,10-37  

29:10 Presentarás el novillo ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del novillo.
29:11 Luego inmolarás el novillo delante de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
29:12 Tomando sangre del novillo, untarás con tu dedo los cuernos del altar, y derramarás toda la sangre al pie del altar.
29:13 Saca todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar.
29:14 Pero quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y sus excrementos. Es sacrificio por el pecado.
29:15 Después tomarás uno de los carneros y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:16 Una vez inmolado el carnero, tomarás su sangre y la derramarás en torno al altar.
29:17 Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y sus patas; las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza,
29:18 y quemarás todo el carnero en el altar. Es holocausto para Yahveh, calmante aroma de manjares abrasados en honor de Yahveh.
29:19 Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:20 Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derramarás la sangre alrededor del altar.
29:21 Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y óleo de la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él y sus vestiduras y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.
29:22 Toma después el sebo de este carnero: la cola, el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con el sebo que lo envuelve y la pierna derecha, porque se trata del carnero de la investidura.
29:23 Toma del canastillo de los ázimos que está delante de Yahveh un pan redondo, una torta de pan de aceite y otra, untada de aceite.
29:24 Lo pondrás todo sobre las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh.
29:25 Después lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar junto al holocausto como calmante aroma ante Yahveh. Es un manjar abrasado en honor de Yahveh.
29:26 Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la investidura de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh; esa será tu porción.
29:27 Así santificarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada, es decir, lo que ha sido mecido y reservado del carnero de la investidura de Aarón y de sus hijos;
29:28 según decreto perpetuo, pertenecerán a Aarón y a sus hijos, como porción recibida de los israelitas, porque es ofrenda reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas, en sus sacrificios de comunión como ofrenda reservada a Yahveh.
29:29 Las vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para sus hijos, de modo que, vestidos con ellas, sean ungidos e investidos.
29:30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que le suceda como sacerdote y entre en la Tienda del Encuentro para oficiar en el Santuario.
29:31 Tomarás después el carnero de la investidura y cocerás su carne en lugar sagrado;
29:32 Aarón y sus hijos comerán a la entrada de la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan del canastillo.
29:33 Comerán aquello que ha servido para su expiación al investirlos y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es cosa sagrada.
29:34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa sagrada.
29:35 Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según todo lo que te he mandado. Siete días invertirás en la investidura.
29:36 Cada día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por el pecado; y purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungirás para consagrarlo.
29:37 Siete días harás la expiación por el altar, y lo santificarás; el altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque al altar quedará consagrado.

Éxodo 29,1-9: Ritual

Éxodo 29,1-9: Ritual
Cf. Levítico 8,1-36

29:1 Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos de esta manera. Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
29:2 panes ázimos y tortas sin levadura: unas, amasadas con aceite, y otras, untadas en aceite. Las harás con flor de harina de trigo.
29:3 Las pondrás en un canastillo y las presentarás en él junto con el novillo y los dos carneros.
29:4 Mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde los bañarás con agua.
29:5 Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod.
29:6 Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la diadema sagrada.
29:7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así le ungirás.
29:8 Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los vestirás con túnicas;
29:9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto perpetuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos. 

Éxodo 28,40-43: El resto de las vestiduras

Éxodo 28,40-43  

28:40 Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas y mitras que les den majestad y esplendor.
28:41 Vestirás así a tu hermano Aarón y a sus hijos; los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
28:42 Hazles también calzones de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
28:43 Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y su posteridad.

Éxodo 28,36-39: La Lámina de oro sobre la tiara

Éxodo 28,36-39

28:36 Harás, además, una lámina de oro puro y en ella grabarás como se graban los sellos: ""Consagrado a Yahveh."
28:37 La sujetarás con un cordón de púrpura violeta, de modo que esté fija sobre la tiara; estará en la parte delantera de la tiara.
28:38 Quedará sobre la frente de Aarón; pues Aarón cargará con las faltas cometidas por los israelitas en las cosas sagradas; es decir, al ofrecer toda clase de santas ofrendas. La tendrá siempre sobre su frente, para que hallen favor delante de Yahveh.
28:39 Tejerás la túnica con lino fino; harás también la tiara de lino fino, y la faja con brocado. 

Éxodo 28,31-35: La túnica

Éxodo 28,31-35

28:31 Tejerás el manto del efod todo él de púrpura violeta.
28:32 Habrá en su centro una abertura para la cabeza; esta abertura llevará en derredor una orla, tejida como el cuello de una cota, para que no se rompa.
28:33 En todo su ruedo inferior harás granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas, también alrededor, pondrás campanillas de oro:
28:34 una campanilla de oro y una granada; otra campanilla de oro y otra granada; así por todo el ruedo inferior del manto.
28:35 Aarón lo llevará en su ministerio y se oirá el tintineo cuando entre en el Santuario, ante Yahveh, y cuando salga; así no morirá.


Éxodo 28,15-30: El pectoral

Éxodo 28,15-30  

28:15 Bordarás también el pectoral del juicio; lo harás al estilo de la labor del efod. Lo harás de oro, púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal.
28:16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y otro de ancho.
28:17 Lo llenarás de pedrería, poniendo cuatro filas de piedras: en la primera fila, un sardio, un topacio y una esmeralda;
28:18 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante;
28:19 en la tercera fila, un ópalo, una ágata y una amatista;
28:20 en la cuarta fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en oro.
28:21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel: doce, como los nombres de ellos. Estarán grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus.
28:22 Para el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones;
28:23 y harás también para el pectoral dos anillas de oro que fijarás en sus dos extremos.
28:24 Pasarás los dos cordones de oro por las dos anillas, en los extremos del pectoral;
28:25 unirás los dos extremos de los dos cordones a los dos engarces, y los fijarás en la parte delantera de las hombreras del efod.
28:26 Harás otras dos anillas de oro que pondrás en los dos extremos del pectoral, en el borde interior que mira hacia el efod.
28:27 Harás otras dos anillas de oro y las fijarás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod.
28:28 Sujetarán el pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod y no se desprenda del efod.
28:29 Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahveh.
28:30 En el pectoral del juicio pondrás el Urim y el Tummim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando se presente ante Yahveh. Así llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahveh, el oráculo de los hijos de Israel.